Ir al contenido principal

Entradas

La delgada línea roja

La delgada línea roja es una expresión que utilizó el periodista William H. Rusell cuando ejerció de corresponsal de guerra en la de Crimea (1853-1856).  Se refería a la defensa que hizo el 93 Regimiento de Highlanders manteniendo una posición contra la caballería rusa. La delgada línea roja . Robert Gibb (1881) - Museo Nacional de la Guerra. Edimburgo Rusell era corresponsal por cuenta del Times londinense; fue extremadamente crítico con el ejército británico y, sobre todo, por el trato a los soldados, los cuales sufrieron una enorme cantidad de bajas por enfermedades. Las crónicas que enviaba provocaron numerosas protestas que incluyeron a la propia reina Victoria y a su marido Alberto. William H. Rusell - Roger Fenton (1855) La guerra de Crimea enfrentó a los rusos con una coalición liderada por británicos y franceses para proteger al Imperio Otomano. La coalición fue comandada por el mediocre Lord Raglan; en ella se realizó la carga de la Brigada Ligera en Balaclava...

El tiempo en que nos creíamos inmortales

"Siempre que encuentro alguien más o menos de mi edad, de gustos teóricos o éticos semejantes a los míos, alguien, en suma, que entiende la vida como yo (es decir, que no la entiende en absoluto), no tengo que bucear mucho tiempo en lo más íntimo y congenial de sus recuerdos para que aparezca, nimbado de gloria, Guillermo Brown." Así comenzaba Fernando Savater uno de los capítulos de su libro "La infancia recuperada",  publicado en 1975. El libro habla de los libros de su infancia, los libros de un niño en España en la década de 1950. Tengo muy presentes mis propias lecturas a fines de esa década. Tarzán fue una de ellas, en los libros que habían sido editados por Gustavo Gili a partir de 1927. No puedo olvidar a Emilio Salgari que fue publicado en España por la Editorial Calleja con unas portadas tan fascinantes como los títulos de las novelas, El capitán Tormenta, El León de Damasco, El Corsario Negro, Los cazadores de cabezas, El rey de la pradera, y...

El viento del sol

En 2016 hubo una noticia interesante en el ámbito de la navegación espacial. Un grupo de físicos de la Universidad de California en Santa Bárbara investiga sobre la posibilidad de utilizar la propulsión fotónica, es decir que los fotones emitidos por un laser golpearan una nave (en principio pequeña) de tal manera que el empuje generado permitiera a dicha nave alcanzar altas velocidades; recordemos que en el espacio no hay rozamiento que frene los objetos en movimiento. La ciencia-ficción está manejando esta posibilidad desde hace mucho tiempo. Arthur C. Clarke escribió en 1972 un cuento titulado "El viento del sol" en el que imaginaba una regata de naves espaciales cuyo sistema de impulsión consistía en enormes velas (de kilómetros cuadrados de superficie) que recogían los fotones emitidos por el sol y aprovechaban su energía cinética. En 1975 se publicó "La paja en el ojo de Dios" (The mote in God's eye), una novela escrita por Larry Niven y Jerry...

Dorothea Lange vs Marion Post Wolcott

En la década de 1930, en el Estados Unidos devastado por la Depresión de 1929. se creó la   Farm Security Administration (FSA), con la finalidad de trabajar en el reasentamiento de granjeros indigentes reconvertidos en jornaleros; cerca de un millón de personas. Para documentar lo que estaba ocurriendo se encargó a un conjunto de fotógrafos que efectuaran reportajes sobre lo que sucedía. Dorothea Lange (1895-1965) fue uno de esos fotógrafos. Dorothea Lange - Library of Congress Su visión fue muy dura, retrató la miseria y, sobre todo, la desesperanza;   sus imágenes muestran la sorpresa de los que, habiendo creído en un futuro razonable, habían sido arrojados del paraíso. Carretera de Oklahoma a California. Marzo 1937 - Library of Congress   El cine mostró imágenes similares, o más duras,   en la película " Las uvas de la ira" (1940), de John Ford basada en la novela homónima de John Steinbeck. Las uvas de la ira - John Ford Mario...

William Beckford - Fonthill Abbey

La relectura es un buen consejero. He releído un artículo de Manuel Ribas Piera que se publicó en la revista Arquitecturas Bis en noviembre de 1975 (número 10) en el que realizaba un brillante análisis sobre los orígenes del neogótico y del romanticismo en el siglo XVIII. El artículo nació de una visita de Ribas Piera a Strawberry Hill, la mansión creada por Horace Walpole, hijo del que fue el primer primer-ministro de Gran Bretaña, y que, además escribió un libro de terror "El castillo de Otranto" en 1764. Este libro contiene todos los detalles que caracterizarán a la novela gótica, castillo, cadenas ,mazmorras y criptas. Strawberry Hill Luego el género evolucionará con M.G. Lewis (El Monje), alguna novela del Marqués de Sade y el Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki (ya de 1805). Este último recoge un conjunto, a veces deshilvanado, de aventuras en Sierra Morena de Alfonso van Worden, de las guardias valonas del Rey, que está repleto de intrigas, bellas...

Lawrence de Arabia

A principios del siglo XX la península de Arabia estaba bajo el dominio nominal del Imperio Turco. El control real lo ejercían diversos reinos y tribus. Los más importantes eran la casa de Saud, al este controlando Riad, y los Hachemitas, controlando el oeste y las ciudades santas de La Meca y Medina, en el Hedjaz. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial el Imperio Británico, que tenía colocado un peón, Harry Saint John Philby, cerca del rey Ibn Saud, culminó una alianza con los hachemitas mediante la que Thomas Edward Lawrence, como agente sobre el terreno, serviría de asesor en la rebelión contra los turcos. Lawrence, estudiante en Oxford, hizo su tesis doctoral en 1910 sobre las fortalezas de los cruzados en Palestina; más tarde participó en excavaciones en Karkemish, en la actual Turquía. Como todos los arqueólogos en aquella época, y en aquella zona, terminó siendo espía oficioso por cuenta de los británicos. Krak de los Caballeros  Después de la guerra, en 1...

El galeón de Manila, los cacahuetes, la plata mexicana y la guerra del Opio

El 14 de septiembre de 1793, al atardecer, Lord Macartney se presentó, como embajador británico, ante el emperador de la China, el anciano y astuto emperador Quianlong (contaba 83 años y hacía 57 que reinaba en China). El embajador llevaba una capa de Caballero de la Orden del Baño sobre un traje de terciopelo morado moteado. Iba acompañado por Sir George Staunton, baronet, el cual lucía su manto escarlata de doctor de Derecho Civil por la Universidad de Oxford, su hijo de doce años y también llamado George formaba parte de la comitiva como paje. Emperador Quianlong Era un encuentro entre un imperio emergente y un imperio cesante. El emergente era el británico, dueño de la India y a punto de comenzar las guerras napoleónicas, de las que saldría prácticamente como potencia mundial única e indiscutida. El cesante el imperio chino que paradójicamente se encontraba en el cenit de su poderío. Lord Macartney China había tenido un crecimiento demográfico impresionante por un...