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Hamlet y Don Quijote, existencialismo y melancolía.

Comprendí por primera vez la complejidad de una puesta en escena teatral gracias a una novela policíaca. Se trataba de ¡Hamlet, Venganza! (Michael Innes, 1937). La acción se desarrolla en una mansión campestre de la nobleza inglesa de entreguerras. La trama se basa en un crimen cometido durante una representación de Hamlet en la que los invitados ejercen de actores. El intérprete de Hamlet es un afamado actor (en la ficción) llamado Melville Clay. La narración sigue pormenorizadamente los avatares de la obra teatral. Hamlet, acto III, escena 1.Cuadro de Eduardo Rosales. 1872. Fotografía J. Laurent. Biblioteca Nacional de España La escena cumbre, la más conocida, es la primera del acto III. En ella tiene lugar el conocido parlamento de Hamlet, “Ser o no ser,…” . La escena se inicia con el Rey y la Reina, con Polonio, Rosencrantz y Guilderstein, en grupo, tramando la confabulación. Después llega Ofelia. Rosencranzt y Guilderstein se retiran. La reina sale de escena. Ofelia se coloca con
Entradas recientes

Walter Albertin, fotógrafo de prensa

Desde hace muchos años estoy fascinado por una fotografía que descargué de la Library of Congress . Se trata de una imagen nocturna, tomada en 1952, en Washington Street, en New York. Allí se encontraba, en aquel momento, el mercado de frutas y verduras de New York, el mayor de los Estados Unidos. La fotografía presenta, a la izquierda, un grupo de asentadores y de trabajadores del propio mercado, iluminados por bombillas que cuelgan de una marquesina. Están rodeados de cajas de madera con verduras y frutas. A la derecha un camión, con dos hombres que miran a la cámara. En el primer piso están encendidas las luces de un despacho, presumiblemente de un comisionista del propio mercado. Esta fotografía siempre me ha parecido propia de un escenario de “novela negra” . El mercado desapareció en 1958. En la ficha asociada a esta fotografía en la Library of Congress consta su título “ Night view of produce market on Washington Street, New York City] / World Telegram & Sun photo by Walter

Suez 1956. Secretos y mentiras

La batalla de Qadesh tuvo lugar el 1274 a.C. a orillas del río Orontes, en Siria. Enfrentó a Ramsés II y al rey hitita Muwatalli II. La batalla terminó en una especie de empate. Ramses II no logró repetir los éxitos de Tutmosis III. El viejo ejército nacional egipcio ahora estaba formado por mercenarios nubios y del norte mediterráneo. Además, los hititas usaban (en un porcentaje sensible) armas de hierro y los egipcios de bronce. El resultado fue que los hititas se mantuvieron en la zona sin que los egipcios lograran ampliar su “hinterland”. Más tarde, en 1259 a.C. Ramses II suscribió un tratado de paz con el rey hitita Hattusili III. Se trata del acuerdo más antiguo de Oriente Medio. Incluso contiene una claúsula de extradición que se considera el primer convenio de estas características en la historia del Derecho Internacional.  Momia de Ramses II. Museo Nacional de la Civilización Egipcia. El Cairo El 29/10/1956 el ejército israelí ( Fuerzas de Defensa de Israel, Tzáhal ) ejecutó l

Egipto, Cromer y la burocracia imperial

Mehmet Alí (c. 1769-1849) fundó una dinastía que gobernó Egipto, con altibajos y en muchas épocas de forma nominal, desde 1805 hasta 1953. De origen albanés, se alistó en el ejército otomano, destacó, fue enviado a Egipto y logró comandar las tropas que derrotaron y expulsaron a los franceses en 1803. La Sublime Puerta le nombró gobernador general ( Beylerbey ) del territorio egipcio después de encabezar una especie de golpe de estado. Más tarde, entre 1811 y 1818, fue el encargado por los otomanos de acabar con la insurrección de los wahhabíes con lo que Egipto tuvo el control de las ciudades santas, La Meca y Medina. Realmente Egipto se convirtió en una especie de provincia autónoma del Imperio Otomano gracias a los efectos de la invasión napoleónica en 1798, al destruir el poder mameluco, y a los éxitos de Mehmet Alí en la península arábiga.  El Canal de Suez En Egipto, a lo largo del siglo XIX se permitió la formación de fincas muy extensas que terminaban en manos de los altos dig

La guerra de Corea. Grupos de poder

El devenir de la Historia se produce mediante acontecimientos entrecruzados que influyen entre sí de una forma no determinista, un tanto caótica. Tendemos a pensar que las decisiones humanas y los acontecimientos naturales tienen naturaleza de vector direccional, los concebimos como si fueran flechas espacio-temporales. Es posible que, en realidad, sean impactos que generan ondas (como piedras que caen al agua) y que esas ondas, con una frecuencia, amplitud y profundidad determinadas, chocan con otras y generan turbulencias. Esas turbulencias son los efectos de los acontecimientos ocurridos y por su naturaleza caótica nos resulta extremadamente difícil discernir una relación causal. El caos se convertiría de esta manera en una especie de armonía de carácter superior.  Partiendo de estas premisas una de las formas más operativas para proceder a un análisis histórico sería identificar modelos adecuados para cada evento. Recordemos el método científico de creación de modelos: desglosar en

David Roberts, escenografía de la realidad

El 27 de octubre de 1990 volviendo de un viaje a Madrid tomé un tren Talgo en la Estación de Chamartín. En la librería de la estación compré un libro, Alamut de Vladimir Bartol (Muchnik Editores, 1989). Es una novela (filosófica) sobre la historia del Viejo de la Montaña, Hassan-i Sabbah, el líder de los " hashhashin" (consumidores de hachis, vocablo origen de la palabra asesinos). Se trataba de los nizaríes, seguidores del ismaelismo (secta chiita). Se instalaron en la fortaleza de Alamut (en el norte del actual Irán) y utilizaron el asesinato selectivo en el ámbito del Islam como arma política. Terminaron siendo destruidos por tropas mongolas dirigidas por Hulagu, uno de los nietos de Gengis Kan. Vladimir Bartol, esloveno, pretendió con esta novela (escrita en 1938) poner sobre el tapete el mecanismo de destrucción (y autodestrucción) que acompaña a las ideologías totalitarias y/o excluyentes. Confieso que en la compra del libro influyó mucho su portada. Era una pintura de