viernes, 12 de abril de 2019

El dominio del aire

El 11 de junio de 1931 se realizó el primer vuelo comercial (entre Londres y París) del Handley Page HP42. Se trataba de un interesante biplano cuatrimotor (motores Bristol Jupiter de 490 CV cada uno) enteramente metálico con revestimiento de tela en las alas; tenía dos cabinas para un total de 24 pasajeros y velocidad de crucero de 161 km/hora. Fue fabricado expresamente para la Imperial Airways; se entregaron cuatro unidades de este modelo y otras cuatro del HP45. Tuvieron su base en El Cairo y fueron la columna vertebral de las conexiones aéreas con Africa y la India.
Handley Page HP42 G-AAUD Hanno (explorador cartaginés). Primer vuelo 19/07/1931. fotografía ca. 1935 Library of Congress.
La Imperial Airways se había fundado el 31 de marzo de 1924 por la fusión de cuatro compañias`privadas y con la tutela directa del Estado. La compañía era una consecuencia del interés estratégico que la aviación tenía para Gran Bretaña. Se eligió Egipto como base operacional. Frederick Hugh Sykes, jefe del Estado Mayor Aéreo en la Primera Guerra Mundial se refirió a este país como “hub” (centro aéreo de conexión y transferencia), es la primera aplicación de esta palabra inglesa al ámbito aéreo.
Handley Page HP45 G-AAXE Hengist (hermano de Horsa, conquistador de Gran Bretaña). Primer vuelo 08/12/1931. Destruido en un incendio en Karachi el 31/05/1937. Fotografía en Entebbe (Uganda) 1936. Library of Congress. 
El desarrollo de la actividad de la Imperial Airways originó una enorme infraestructura. Fueron necesarias bases aéreas y almacenes de suministros y combustible. Propició conexiones mucho más rápidas para el correo y el transporte de pasajeros y mercancias valiosas. Cohesionó los territorios británicos de una forma totalmente nueva.
Handley Page HP42 G-AAUD Hanno. Repostando en Samakh (lago Tiberíades, Palestina). Fotografía octubre 1931 Library of Congress.
La existencia de la compañía permitía la investigación aeronáutica y la constante formación de mecánicos y pilotos. Su finalidad era, sobre todo, militar. La guerra de Afganistán (1919-1921) y sobre todo la rebelión de Irak, en 1920, habían mostrado la posibilidad de utilizar fuerza aérea con ataques selectivos sin necesidad de costosos contingentes terrestres. La bancarrota financiera británica producida por la Gran Guerra pedía nuevas formas de mantener la hegemonía. Un imperio de bajo coste.
Handley Page HP45 G-AAXE Hengist en Malakal (Sudán). fotografía de 1936. Library of Congress.
Sobre los bombardeos en Irak hay una feroz y sarcástica crítica de Thomas Edward Lawrence (Lawrence de Arabia), escrita en The Observer (08/08/1920) y comentada por Hannah Arendt (en Los orígenes del totalitarismo). Arendt calificaba al propio Lawrence como un ejemplo de honestidad intelectual. En el artículo periodístico de Lawrence, una auténtica diatriba contra los métodos imperiales, se decía: “El bombardeo de las viviendas es un medio incongruente de alcanzar a las mujeres y a los niños… Mediante ataques con gas toda la población de los distritos en rebeldía quedaría barrida; y como método de gobierno no sería más inmoral que el sistema actual”. Realmente no hay nada nuevo bajo el sol.
Handley Page HP45 G-AAXE Hengist. Aeródromo de Alejandría (Egipto). Library of Congress.
Uno de los apóstoles del poder aéreo, el militar italiano Giulio Duhuet (1869-1930), predijo en 1921 (en su obra El dominio del aire) que los bombardeos masivos sobre la población civil quebrantarían totalmente la voluntad de lucha del enemigo. Luego se demostró, durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de los terribles y mortíferos bombardeos, que no fue así. El arma aérea no era sino otro avance técnico en la guerra. En realidad, el gran cambio que  terminó produciendo fue que el espacio militar clásico (napoleónico) de dos dimensiones se transformó en un espacio de tres dimensiones.

sábado, 16 de marzo de 2019

Tiempos difíciles

Hay dos libros que me han ayudado a comprender lo que estaba ocurriendo en la convulsa España del primer tercio del siglo XX. Uno es una autobiografía y otro una crónica periodística novelada. El primero es de Arturo Barea y el segundo de Manuel Chaves Nogales. 
Niños barrenderos - Madrid - 31/05/1906 (boda Alfonso XIII-Victoria Eugenia)
Arturo Barea Ogazón (1897-1957) escribió entre 1941 y 1944 “La forja de un rebelde“. Nació en Badajoz, huérfano de padre se trasladó con su madre y sus hermanos a Madrid. Su madre trabajó de lavandera en el río Manzanares y él estudió con los Escolapios gracias al mecenazgo de su tío. En el libro relata la miseria en los barrios populares madrileños a principios de siglo. Sus descripciones son, por su crudeza, tremendamente emotivas. En los años 1920 participa en la guerra de Marruecos y describe la terrible corrupción reinante en el ejército. Durante la Guerra Civil se convirtió en locutor de radio desde el edificio de la Telefónica en la Gran Vía madrileña. 

Alrededores de Melilla - c. 1917
Después (1938) se exilia en Inglaterra donde permanecerá hasta su muerte. En Inglaterra se encargó de un programa de la BBC para Sudamérica. Según su prologuista, Luis Antonio de Villena, la novela, inicialmente traducida al inglés por Ilse Kulczar (su segunda esposa), triunfó en Inglaterra y Estados Unidos e incluso se pensó en él para el premio Nobel.
Puerta del Sol - Madrid - 31/05/1906
La novela, larga (1.200 páginas), se lee sin descanso y confieso que me quedé sobrecogido por su intensidad. Al leerla se comprende la ferocidad de los enfrentamientos políticos y sociales que culminaron en la Guerra Civil española. 
A lado del Museo del Prado. Al fondo Iglesia de San Jerónimo el Real engalanada para la Boda Real - 31/05/1906
Manuel Chaves Nogales (Sevilla 1897- Londres 1944), periodista, escribió en 1935 su mejor obra, “Juan Belmonte, matador de toros”. Leyéndola con perspectiva recuerda al “nuevo periodismo” norteamericano. Se trata de una biografía novelada que escribió por entregas para la revista Estampa. Como dice el prologuista de la edición de Libros del Asteroide, Felipe Benítez Reyes, es un “folletín-reportaje”. Se basó en las anécdotas que Belmonte le fue contando en una secuencia de entrevistas. Gracias a ello monta un retrato del mundo de la Sevilla de principios del siglo XX. 
Juan Belmonte
Belmonte (1892-1962), “El Pasmo de Triana” era un tipo complejo, un torero famoso, y en su época eso implicaba jerarquía mitológica, era un hombre ilustrado, capaz (como dice Benítez Reyes) de elogiar a Guy de Maupassant. La lectura de su peripecia, contada por Chaves Nogales, es vibrante y muy emocionante. En su adolescencia, toreaba de forma clandestina, en el campo, desnudo (para no manchar la ropa), a la luz de la luna y de unos focos de acetileno robados.
Plaza de la Cebada - Madrid - 31/05/1906
Chaves Nogales, un demócrata no sectario, se exilió en 1937 a París. Cuando entraron los nazis, en 1940, se fue a Londres, donde murió en 1944 de un cáncer de estómago. Escribió, en 1937, un libro sobre la Guerra civil, “A sangre y fuego“ en el que decía: “…yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos. Para un español quizá sea éste un lujo excesivo.”
Revista Estampa - 1935
Curiosamente he podido encontrar el mismo ambiente retratado por Barea y Chaves Nogales en un libro de ciencia ficción, “steampunk”, “Danza de tinieblas”, de Eduardo Vaquerizo. Esta novela es una ucronía en la que el Imperio Español se ha convertido en un imperio mundial y en 1927 se enfrenta, en una guerra interminable, al Imperio Turco en los campos de batalla de Flandes. El protagonista es un funcionario policial que investiga un crimen con ramificaciones en el poder político. La descripción de las miserias en los bajos fondos de Madrid coincide con el aura, entre decrépita y esperpéntica, de la España negra de los cuadros de Gutiérrez Solana.
Corrida de toros en Sepúlveda - José Gutiérrez Solana
Borges, en Otras Inquisiciones, hablando de Juan Crisóstomo Lafinur, escribió (el 23/12/1946): “Murió en el destierro; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir.”

sábado, 23 de febrero de 2019

Escenarios

Nunca he logrado entender del todo al multiforme Le Corbusier (1887-1965). Uno de los grandes arquitectos del siglo XX, un visionario del mundo moderno, un diseñador de ciudades imposibles e inhabitables. Su vida evolucionó al unísono de las modas estéticas vigentes en su época.
Charles-Eduard Jeanneret Gris - Le Corbusier
Charles Jenks, en su (controvertido) ensayo “Modern Movements in Architecture” (1972) hace un retrato muy completo sobre el arquitecto y su obra. Lo describe diciendo: “Las fotografías de Le Corbusier suelen mostrar una mirada fría, de otro mundo, tras la pantalla de gafas gruesas y montura negra. Su rostro era siempre intenso, inflexible y, a veces, extremadamente trágico. Así son también sus edificios.”
Ludwig Mies van der Rohe y Le Corbusier (sonriendo hacia la cámara) - Proyecto "Wissenhofsiedlung" en Stuttgart, 1927. Se trataba de la construcción de viviendas para el Ayuntamiento de Stuttgart, pero inicialmente funcionó como una exposición de arquitectura moderna con diversos arquitectos realizando cada uno de ellos un edificio.
Le Corbusier nacido en La Chaux-de-Fonds (Suiza) trabajó en los estudios de Auguste Perret y  de Peter Behrens; en este último  coincidió con Mies van der Rohe y Gropius. Participó en todos los avatares del Racionalismo; definió la vivienda como “La machine à habiter“. Impulsó los CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna). La Ville Savoye (1929) es el ejemplo ideal de racionalismo y adaptación al mundo del automóvil y de las nuevas técnicas de construcción.
Villa Saboya (Poissy, afueras de Paris) - 1929
Entre 1947 y 1952 construye en Marsella l’Unité d’Habitation; un edificio con 337 apartamentos, tiendas y diferentes equipamientos, prácticamente autosuficiente. Se trata de un manifiesto, de la expresión de sus eternos trabajos de planificación urbanística. Se integra en la idea de la “Ville Radieuse”, ciudad planificada con grandiosos espacios verdes entre enormes bloques de viviendas y permitiendo el transporte fluido. Como todas las utopías urbanísticas (empezando por las del siglo XVIII) terminaba siendo inhabitable a escala humana.
Unité d'Habitation - 1947-1952.  Marsella 
Entre 1950 y 1955 da un giro radical, construye Notre Dame du Haut en Ronchamp. Utiliza, como dice Jenks, “curvas secundarias y ameboides irrumpiendo y dominando la geometría primaria y ortogonal”. Realiza una obra casi mística, crea un espacio y un juego de luces y sombras que inducen a la meditación. Aparentemente rompe con el racionalismo. Sin embargo subyacen elementos del mismo lenguaje. 
Capilla de Notre Dame du Haut 1950-1955 . Ronchamp
Le Corbusier se pasó toda su vida produciendo y planeando esquemas urbanos. En 1951 le llegó el encargo perfecto, el Gobierno de la India le encomendó la planificación de Chandigarh, la capital del Punjab. Se trataba de un asunto político, la puesta en escena de la nueva India independiente. Había que crear un objeto urbanístico que oponer al construido por el arquitecto Edwin Lutyens en Nueva Delhi para el Raj británico a fines de los años 1920.
Palacio de la Asamblea -  Chandigarh
Los edificios más notables de Chandigarh, el Tribunal Supremo y el edifcio de la Asamblea recogen lo más característico de sus dos épocas, líneas rectas y curvas armonizadas. Citando de nuevo a Jenks, “Le Corbusier ha originado aquí el tipo de espacio interior que ha ocupado a los arquitectos desde la época de Egipto y las vastas salas hipóstilas de Karnak“. 
Corte Suprema - Chandigarh
En octubre de 1974 Robert Venturi y Denise Scott Brown, inevitables debeladores del Movimiento Moderno,  presentaron, en un Simposio organizado en Berlín, una comunicación que acababa diciendo: “Hoy, ya no definimos una casa como una máquina para vivir, sino que podemos definir la arquitectura como un refugio decorado”. A pesar de este corrosivo comentario Venturi consideraba que Le Corbusier había aportado una mirada fresca sobre las teorías arquitectónicas.

sábado, 26 de enero de 2019

Paradigmas culturales

Der Spiegel publicó el 31 de mayo de 1976 una entrevista que su editor, Rudolf Augstein, había hecho el 23 de septiembre de 1966 a Martin Heidegger. El filósofo impuso como condición que se publicara después de su muerte. La entrevista tiene dos partes claramente diferenciadas. En la primera Heidegger apunta un conjunto de torpes justificaciones sobre su relación con el nazismo. En la segunda, tal y como indica Ramón Rodríguez en la publicación (de la entrevista) en español que hizo la Revista de Occidente, en su número de diciembre de 1976, afirma en un tono “dramático y desesperanzado” que la técnica ha ganado la partida y que la filosofía está acabada, “su papel lo han tomado las ciencias y su puesto es ocupado por la cibernética“
Martin Heidegger (izda.) y Rudolf Augstein (dcha.) - 1966
En paralelo, Charles Percy Snow (1905-1980), físico y novelista inglés, en una conferencia que dio el 7 de mayo de 1959, formulando la existencia de dos culturas, la literario-artística y la científica, afirmó que se habían convertido en compartimentos estancos demasiado separados. Defendiendo la cultura científica dijo que tan importante era conocer la Segunda Ley de la Termodinámica como leer a Shakespeare. Subyacía en sus afirmaciones la idea de que la cultura literario-artística, por su imprecisión, era incapaz de analizar el mundo.
C.P. Snow - 1969  N.Y.Times
John Brockman, siguiendo la estela de Snow, publicó en 1995 un libro, La tercera Cultura (The Third Culture: beyond the scientific revolution). Brockman calificó a los intelectuales de letras “cada vez más reaccionarios y, con harta frecuencia, arrogante y tercamente ignorantes de muchos de los logros de nuestro tiempo”.
Caricatura de Bob Row (Roberto Anibal Bobrow)
A su vez, Susan Sontag había publicado en 1965, en “Contra la interpretación y otros ensayos”, una reflexión muy acertada sobre esta polémica. En primer lugar dijo que se parte de una premisa equivocada: que la ciencia y la tecnologia cambian y las artes se mantienen estáticas. Apunta que se está produciendo un nuevo tipo de sensibilidad, producto de las comodidades materiales, la velocidad, la movilidad y la reproducción en masa de objetos de arte. 
Susan Sontag
Decía Sontag: “Puede afirmarse que el hombre occidental está siendo sometido a una anestesia sensorial masiva (la racionalización burocrática de Max Weber) al menos desde la Revolución industrial, y que el arte moderno ha funcionado como una especie de terapia de choque para, a un tiempo, confundir y abrir nuestros sentidos”.
Ortega y Gasset, en “La deshumanización del arte” (citado por Sontag en el ensayo) a su vez dice: “si el arte estuviera para redimir al hombre, sólo podría hacerlo salvándole de la seriedad de la vida y restituyéndole a una inesperada adolescencia”.
José Ortega y Gasset -1950
La nueva sensibilidad (Sontag dixit) exigiría menos contenido en el arte y estaría más abierta a la forma y el estilo, sería menos snob y menos moralista. La distinción entre alta y baja cultura se desdibuja. No por ello deja de ser seria, las máquinas, la física y las matemáticas se analizan con la misma fruición que una pintura, un comic, una película o la música popular.
La propia Sontag, treinta años más tarde (en 1996), matizaría sus tesis al decir que “la socavación de los criterios de seriedad casi ha concluido con la ascendencia de una cultura cuyos valores más inteligibles, más persuasivos se extraen de las industrias del espectáculo”. Lo que en un momento resulta oportuno y necesario, más tarde deviene conflictivo. Ya lo decía Borges en Los teólogos (El Aleph): “Lo que ladran ahora los heresiarcas para confusión de la fe, lo dijo en este siglo un varón doctísimo, con más ligereza que culpa“.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La segunda ley

Nicolas Léonard Sadi Carnot (1796-1832), publicó en 1824 un estudio titulado “Reflexiones sobre la potencia motriz del calor y sobre las máquinas idóneas para desarrollar esta potencia“. Los estudios de Sadi Carnot se producen en un momento fascinante, entre la batalla de Waterloo (1815) y los procesos revolucionarios de 1830 y 1848. En esa época nace el mundo moderno, caracterizado por la experimentación y la generación de modelos descriptivos de la realidad. Los contemporáneos eran plenamente conscientes de ello. 
Nicolas Leonard Sadi Carnot en 1813 con el uniforme de estudiante de l'École Polytechnique.
Said Carnot, estudiando las máquinas de vapor, averiguó que, para obtener trabajo, hay que tener un ámbito (caldera) al que se incorpora energía para calentarlo y que transfiere calor a un fluido (agua) para que este fluido (en forma de vapor) realice un trabajo al enfriarse: la presión del vapor mueve bielas y se disipa el calor. Este proceso es irreversible a no ser que se incorpore energía externa. No es posible el movimiento perpetuo. El universo pierde orden a favor del desorden, aumenta la entropía. Este modelo impregna todo, con mayor o menor complejidad; por ejemplo, la electricidad se basa en electrones excitados (en movimiento) que van quedando inertes conforme van encontrando resistencia (generando trabajo y/o calor).
Máquina de vapor. Santa Fe Rail Road. Chicago (Illinois). Marzo 1943. Jack Delano (Biblioteca del Congreso).
William Thomson, Lord Kelvin (1824-1907), apuntó en 1851, basándose en el estudio de Sadi Carnot, la siguiente proposición de la Segunda Ley de la Termodinámica: “Es imposible construir un dispositivo que, utilizando un fluido inerte, pueda producir trabajo efectivo causado por el enfriamiento del cuerpo más frío de que se disponga". Es decir, el calor siempre fluye del cuerpo más caliente al más frío.
William Thomson, Lord Kelvin.
En la misma época que Sadi Carnot cambia el mundo, el pintor ingles Joseph Mallord William Turner (1775-1851) refleja en sus cuadros la transición entre el Antiguo Régimen y la modernidad. Su cuadro, pintado en 1838, “El Temerario remolcado a su último atraque para el desguace” relata esta transición de forma magistral, un barco participante en la batalla de Trafalgar es arrastrado por un remolcador de vapor. 
"El Temerario arrastrado a su último atraque para el desguace". Joseph Mallord William Turner. 1838. National Gallery, Londres.
Algunas teorías apuntan que las brumas y la difuminación características de los cuadros de Turner se deberían a los atardeceres con altos niveles de ceniza en la atmósfera de 1815 y 1816. La causa habría tenido su origen en la tremenda explosión del volcán Tambora en la isla de Sumbawa (Indonesia) en abril de 1815.
Ubicación volcán Tambora en Sumbawa (Indonesia)
Tal vez el ambiente tenebroso provocado por aquella especie de invierno nuclear impulsó a Mary Shelley a escribir, en junio de 1816 en Suiza, “Frankenstein, o el moderno Prometeo“. 
Mary Shelley. Retrato por Richard Rothwell. 1840.
El doctor Frankenstein logra, en una lúgubre noche de noviembre, insuflar vida a la materia inerte. Una visión demasiado romántica, aplicando la Segunda Ley el monstruo es imposible. Como logró probar Ludwig Boltzmann (1844-1906), la entropía es una medida del desorden molecular y es irreversible.

sábado, 1 de diciembre de 2018

El tercer poder

El 11 de junio de 1963 en el Auditorio Foster de la Universidad de Alabama tuvo lugar un incidente en la lucha por los Derechos Civiles de la minoría negra en los Estados Unidos.  Nicholas Katzenbach, Fiscal General Adjunto USA se enfrentaba en la puerta de la institución a George Wallace, Gobernador de Alabama. Wallace intentaba defender el derecho del Estado de Alabama a seguir manteniendo la segregación racial en la Universidad. Adujo que solamente el Congreso, mediante una acción legislativa, podía derribar su argumentación. Katzenbach, acompañado por funcionarios federales y la Guardia Nacional de Alabama hizo valer el derecho de los dos estudiantes negros, Vivian Malone y James Hood, a inscribir su matrícula universitaria.
Gobernador George Wallace (izda.), Fiscal Nicholas Katzenbach (dcha.). Auditorio Foster, Alabama - 11/06/1963 - Warren K. Leffler (fotógrafo) - Biblioteca del Congreso
La Fiscalía cumplía el encargo del Tribunal Supremo proveniente de la famosa sentencia "Brown y otros c/ Junta de Educación de Topeka (Kansas) y otros" (347 U.S. 483, 1954). Esta sentencia fue dictada el 17/05/1954. Anulaba la doctrina de “separados pero iguales” (niños blancos y negros)  vigente hasta entonces (Plessy c/ Ferguson, 1896) y decretaba “Hemos declarado ahora que tal segregación (en la enseñanza publica) representa negar la igualdad de protección ante la ley.”
Manifestación a favor de la segregación racial. Capitolio en Little Rock, Arkansas - 20/08/1959 - John T. Bledsoe (fotógrafo) - Biblioteca del Congreso
En la sentencia se citaba como antecedentes intelectuales, entre otros, a Gunnar Myrdal, un socialdemócrata sueco. Fue uno de los forjadores del estado de bienestar en Suecia y recibió el premio Nobel de Economía en 1974. En 1938 la Fundación Carnegie, de Nueva York, le encargó un estudio sobre las relaciones raciales en los Estados Unidos. Se trató de un trabajo exhaustivo sobre cuestiones sociológicas, económicas, antropológicas y legales relativas a dicha cuestión.
Manifestación del Klu Klux Klan en Washington  - 13/09/1926 - Biblioteca del Congreso
El análisis culminó en la publicación, en 1944, de un libro, An American Dilemma: The Negro Problem and Modern Democracy. Según Peter Watson (Historia intelectual del Siglo XX) a juicio de Myrdal “…el Congreso no estaba dispuesto a rectificar dichos errores [la marginación de los negros], o no era capaz de hacerlo (o tal vez ambas cosas). Era necesario algo más, que, en su opinión, sólo podían proporcionar los tribunales.” Esto es lo que terminó ocurriendo.
Clase en escuela con integración racial - Anacostia, Washington DC - 10/09/1957 - Warren K. Leffler (fotógrafo) - Biblioteca del Congreso
Las democracias modernas se basan en una estructura muy compleja cuyos parámetros se construyen mediante el  Derecho. Las leyes sirven para crear mecanismos de compensación que impiden que el poder sea ejercido de forma sencilla. Los votos son un factor, pero las leyes tienen como misión evitar que las mayorías hagan prevalecer sus opiniones vulnerando los derechos de las minorías. El Estado de Derecho se basa en el imperio de la ley y la predictibilidad de la burocracia. “Extra lege nulla salus”.
Ruby Bridges escoltada por los U.S. Marshals -"El problema con el que todos vivimos" - Norman Rockwell - 1964
El camino a la integración racial no fue sencillo. Otro de los eventos más conocidos se desarrolló en Nueva Orleans, en 1960. Ruby Nell Bridges Hall era una niña de 6 años. Sus padres eran miembros de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), fundada en 1909, y decidieron que su hija fuera a un colegio de educación primaria “solo para blancos” (William Frantz Elementary School). Tuvo que ser escoltada por funcionarios federales (U.S, Marshals) para evitar incidentes y asistió a clases durante un año sola porque los padres de los otros niños no querían que éstos tuvieran contacto con ella. Ruby Bridges resistió.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Profundidad de campo

Marcel Proust menciona en varias ocasiones, en “La búsqueda del tiempo perdido“, al pintor holandés Johannes Vermeer (1632?-1675). Su personaje Swan preparaba un incabado estudio sobre el pintor y, en el último tomo, el crítico de arte Bergotte muere inmediatamente después de haber visto la pared amarilla que, presuntamente, hay en la “Vista de Delft”. Proust le dio un gran impulso a la fama de Vermeer que había sido redescubierto en la década de 1840 por Théophile Thoré. 
Vista de Delft - Johannes Vermeer - h 1660 - Mauritshuis. La Haya
Vermeer es un maestro en el tratamiento de la luz y logra, mediante una puesta en escena indirecta mostrar la realidad de los interiores holandeses de su época. La vida de los burgueses de la República Neerlandesa, creada en 1588, es retratada en todas sus actividades. Se trataba de una sociedad rica, accionista de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC) que, con la captura de Makassar (en las Célebes) en 1667, se hizo con el control del más grande mercado de especias del mundo.
La encajera - Johannes Vermeer -1669 - Museo del Louvre
Uno de los cuadros más celebrados de Vermeer es “La encajera” (Museo del Louvre). Retrata a una mujer concentrada en la confección de un encaje; por sus ropas se adivina de una posición acomodada. El cuadro es un alarde compositivo, utiliza la técnica (fotográfica) de la profundidad de campo para hacer más verosímil la imagen y, además, de esa forma acentúa la mirada en las zonas que más le interesan, las manos y los instrumentos de confección.
La callejuela - Johannes Vermeer - h 1657 - Rijksmuseum. Amsterdam
Vermeer ha ejercido una notable influencia en el ámbito artístico en general, incluso en la fotografía. Hay un cuadro, “La callejuela” (Het Straatje), con figuras en diferentes planos y con una técnica moderna, que fue conscientemente copiado por uno de los grandes fotógrafos norteamericanos., Jack Delano (1914-1997). En la necrológica que el New York Times dedicó a Delano el 15 de agosto de 1997 se mencionaba una fotografía hecha en 1941 en Greene County (Georgia) al estilo de Vermeer. Esta fotografía recoge también varias personas en diferentes planos.
Greene County. Georgia -Junio 1941 -  Jack Delano - Library of Congress
Jack Delano fue uno de los fotógrafos contratados por la Farm Security Administración (FSA) en los años 1930. Era de origen ruso-ucraniano (nació en Kiev) y se instaló en Puerto Rico a partir de 1946. Era un hombre multifacético, fue compositor músical, escribió junto a su esposa libros infantiles e incluso dirigó una película: “Los peloteros” sobre niños pobres del campo, en Puerto Rico, y su amor por el béisbol. 
Comida del Día de Acción de Gracias (en casa de Mr. Timothy Levy Crouch) - Ledyard, Connecticut - Noviembre 1940  Jack Delano - Library of Congress
Delano tenía un gusto especial por las fotografías que contaban cosas. Sus imágenes dejan traslucir trastiendas que se intuyen y que obligan al espectador a imaginar el universo que las rodea.
Fayetteville. North Carolina - Marzo 1941 - Jack Delano - Library of Congress
Vermeer y Delano utilizan una técnica difícil. Imaginan un conjunto y muestran solamente un trozo del mismo. De esa forma consiguen una profundidad narrativa mucho mayor y provocan las dos sensaciones más potentes que puede proporcionar la visión del arte, la inquietud y la curiosidad.

sábado, 20 de octubre de 2018

Gordon Pachá

Lytton Strachey (1880-1932) en Victorianos eminentes (1918) dedica uno de los cuatro capítulos a Charles George Gordon (1833-1885). Gordon, ingeniero militar británico, era un extraño individuo, místico y religioso. 
Charles George Gordon
Gordon había participado en la guerra de Crimea y junto a otros occidentales fue contratado por el Imperio chino para combatir la Rebelión Taiping, que había comenzado en 1850 en el sur de China. Esta rebelión la dirigía Hong Xiuquan (1813-1864). un fracasado en los exámenes imperiales. Era un iluminado, las lecturas de panfletos de los misioneros protestantes en el Guandong determinaron su vocación de mesías. Fundó una Asociación de Adoradores de Dios (Baishangdihui) que pronto fueron conocidos por el nombre de Taiping (el imperio de la “gran paz”, T’ai-p’ing). Tal y como cuenta Jacques Gernet (El mundo chino, Crítica, 1999) el movimiento era igualitarista,  revolucionario, puritano y feminista. Mucho más tarde, el partido comunista chino reivindicó la rebelión Taiping como uno de sus antecedentes.
Ataque en la capital de Ruizhou - Guerras Taiping
El dirigente imperial Zeng Guofan comienza a organizar el ejército en la lucha contra los Taiping.  El avance de los Taiping sobre Shanghai provoca que los occidentales se alineen con el Imperio Qing. En la guerra participaron como “asesores” (en realidad, mercenarios), aparte del propio Gordon, los norteamericanos Frederick Townsend Ward y Henry Andres Burgevine. Ward murió en 1862 y Gordon le sucedió en el mando del “ejército siempre victorioso” y ayudó a Zeng Guofan, reforzado por milicias de propietarios territoriales, a sofocar la revuelta Taiping.
Portada Harper's Weekly 20/01/1866 comunicando la muerte de Burgevine y comentando la de Ward
Según Jacques Gernet al imperio de los Qing le faltó poco para desaparecer. Las pérdidas de vidas humanas no tienen precedentes en la historia. Se ignora la cifra exacta de muertos, se estima entre 20 y 30 millones. En todas las zonas de combate el vacío tardará cincuenta años en llenarse.
Soldados de la guardia personal de Gordon en las guerras Taiping
Más tarde, en 1884, Gordon, jaleado por una campaña de propaganda en la prensa proimperialista británica, se hizo cargo de la defensa de Jartum contra un movimiento nacido en la zona de Darfur que pretendía la creación de una república islámica Estaba dirigido por Muhammad Ahmed que se proclamó Mahdi; logró unificar gran parte de las tribus del Sudán y terminó conquistando Jartum matando el 26 de enero de 1885 al propio Gordon. Su cabeza cortada fue ostentada como trofeo.
Muerte de Gordon en Khartoum
El movimiento del Mahdí terminó siendo aplastado en 1898, en la batalla de Omdurman, por una expedición anglo-egipcia dirigida por Herbert Kitchener, nombrado sirdar (Comandante británico del ejército egipcio) por el Jedive. Las ametralladoras y los cañoñes de tiro rápido decidieron la batalla. 
Winston Churchill participó en la expedición de Kitchener, incluso escribió un libro sobre ello, The river war (La guerra del Nilo). Muchos años más tarde, viendo en agosto de 1942 a los soldados del VIII Ejército británico bañándose desnudos en el Mediterráneo, en Burg el Arab (Egipto), recordaba las normas de finales del siglo XIX con respecto a las insolaciones: “¡Cómo cambian las modas! Cuando marché a Omdurman, cuarenta y cuatro años antes, en teoría había que impedir a toda costa que el sol africano nos tocara la piel. Las normas eran estrictas. Nos abotonábamos unas almohadillas especiales sobre la espalda de nuestras chaquetas caqui.”

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Apariencias

Borges, en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” (Ficciones, 1944), hace que Bioy Casares, recordando la Anglo American Cyclopedia, cite a un heresiarca de Uqbar: “Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables porque lo multiplican y lo divulgan.”
Susan Sontag - Annie Leibovitz
Susan Sontag (1933-2004), una de las pensadoras más agudas de su tiempo, publicó en 1977 “Sobre la fotografía”, un compendio de ensayos mediante los que reflexionaba sobre cómo la fotografía, desde sus comienzos realmente operativos en la década de 1830, había acompañado al mundo moderno que, no por casualidad, estaba naciendo en la misma época. 
Manzanar Relocation Center - Sierra Nevada, California - 1943 -Ansel Adams - Library of Congress
El libro es prolijo, no tiene una dirección unívoca, no se puede resumir. Hay fotógrafos que son citados reiteradamente, revelando los gustos de su autora. Por ejemplo, Walker Evans, Dorothea Lange y otros, que trabajaron en la Farm Security Administración (en los años 1930); Ansel Adams y sus trabajos sobre los japoneses internados en campos de concentración (como el Manzanar, California) en los años de la segunda Guerra Mundial; los trabajadores infantiles retratados por Lewis Hine; y, modernamente, Cartier-Bresson y Avedon. 
Georgia Cotton Mills - Georgia - Enero 1909 - Lewis Hine - Library of Congress
Hay dos cuestiones, de las que plantea, que me han parecido especialmente relevantes. La primera es que una fotografía cambia según el contexto en el que se ve: “una hoja de contactos, una galería, una manifestación política, un archivo policial, una revista, un libro, la pared de un sálón.” y cita a Wittgenstein respecto a lo que argumentaba sobre las palabras: “su significado es el uso”. Wittgenstein, en el “Tractatus”(1922), proposición 3.2.6.2 dice: “Lo que no alcanza a expresarse en los signos es cosa que muestra su uso”. A ello añade Sontag que la fotografía, en sus diferentes contextos, contribuye a “…esa partición de la verdad en verdades relativas que la conciencia liberal moderna da por sentada.” 
La segunda cuestión, la aborda Sontag citando a Ludwig Feuerbach (1804-1872) el cual señalaba en 1843 que “nuestra era” “prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser”. El signo por excelencia de la modernidad radicaría en la autonomía de las imágenes; tendrían identidad propia al margen de la realidad. Sontag identifica que Feuerbach supone que las nociones de realidad e imagen son estáticas y (contra él) argumenta que eso no es cierto, que son dinámicas, cuando cambia la noción de la realidad también cambia la de la imagen y viceversa. El resultado, ciertamente aterrador, es que cuando la realidad se debilitara, las imágenes se convertirían en nuestra auténtica realidad, el paraíso soñado e inmutable. Supongo que es lo que ocurre tanto con las imágenes publicitarias como con las de viajes. 
Paris - 1911 - Alfred Stieglitz - Library of Congress
Lo realmente fascinante, e inquietante, es que a veces no logro discernir en mis recuerdos si son tales o han sido modificados por las fotografías que guardo de mi propia vida.