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Paracaidistas en Little Rock

“Más de treinta años después, John Chancellor todavía podía hablar del día en que la 101 División Aerotransportada llegó a Little Rock como si hubiera sucedido ayer: los soldados entraron en la zona y establecieron su perímetro. Sus rostros estaban inmóviles y, a diferencia de los de los miembros de la Guardia Nacional, no delataban ninguna actitud política, sólo el deber. A medida que avanzaban, el sonido claro y agudo de sus botas golpeando la calle era un recordatorio de su profesionalidad. Chancellor nunca antes había pensado mucho en la Constitución; en todo caso, de alguna manera lo había dado por sentado. Pero ese día se dio cuenta de que estaba viendo la Constitución en acción. Había algo majestuoso en la escena: era un momento al mismo tiempo emocionante y, en cierto modo, también aterrador.” El día era el 24 de septiembre de 1957. David Halberstam, The Fifties (Ballantine Books, 1994). Elizabeth Eckford acosada por la turba en Little Rock Central High School. A la izquierda

Traducciones y lecturas

Tuve conciencia de la importancia de la traducción cuando comprobé que un libro de Rabindranath Tagore ( La hermana mayor , Losada 1948) había sido traducido por Zenobia Camprubí (1887-1956), la inteligente y sufrida esposa del neurasténico Juan Ramón Jiménez (1881-1958). En realidad, ambos colaboraban, Camprubí hacía una primera traducción y, después, Juan Ramón Jiménez hacía el ajuste fino, ritmo narrativo y cadencia.  Zenobia Camprubi Aymar En mi juventud consideraba que había lecturas obligatorias por su “importancia literaria” . Una de ellas fue “En busca del tiempo perdido” , de Marcel Proust (1871-1922). Tuve la suerte de leer, en los dos primeros tomos, la traducción de Pedro Salinas, casi contemporáneo del autor. Mi interés, en los volúmenes siguientes (traducidos por Consuelo Berges), fue languideciendo hasta extinguirse poco a poco antes del final. Me quedó en la memoria que la casa de Proust la identificaba con el zaguán, enorme y de cantos rodados haciendo dibujos, de un p

9 de Termidor del Año II

Este fue el comienzo del discurso que Louis de Saint-Just (1767-1794) dirigió a la Convención Nacional (Primera República Francesa) a mediodía del 9 de termidor del año II (27/07/1794): “Yo no soy de ninguna facción y lucharé contra todas. Nunca se extinguirán si no es por obra de las instituciones, que ofrecen garantías, que fijan los límites de la autoridad y que obligan al orgullo humano a someterse al yugo de la libertad pública. El curso de las cosas ha querido que esta tribuna pueda convertirse en roca Tarpeya para quien venga a deciros que los miembros del Gobierno han abandonado la senda de la sensatez…” En ese preciso instante Saint-Just fue interrumpido por los gritos del diputado Tallien diciendo: “El orador ha empezado diciendo que no pertenece a ninguna facción, y yo digo lo mismo: solo me represento a mí mismo, y a la libertad. Por eso voy a hacer que se oiga la verdad … No vemos más que división por todas partes. Ayer, un miembro del Gobierno quiso alejarse de él y pronu

Heráclito de Efeso y la lectura

“«La literatura es inagotable por la razón suficiente de que un solo libro lo es». Este libro no basta sólo con releerlo, sino que hay que reescribirlo, aunque sea como Ménard, literalmente. Así se cumple la utopía borgiana de una Literatura en transfusión perpetua -perfusión transtextual- constantemente presente a sí misma en su totalidad y como Totalidad, en la que todos los autores no son más que uno, y en la que todos los libros son un vasto Libro, un solo Libro infinito.” Gerard Genette, “Palimpsestos. La literatura en segundo grado” (Taurus, 1989).  Gerard Genette El libro tuvo su origen en 1972 y fue publicado en 1983. Genette, en plena fiebre estructuralista, apartaba al autor y analizaba como se confecciona el texto literario. Incorporaba la idea, no era nueva, de que todo texto dialoga con los textos que le han precedido. Las citas, las referencias, las ideas de todos los textos que se han escrito terminan entrelazándose entre sí. No es posible la existencia de un texto tota

El folletín. La novela se hace popular.

“Encontré una dama en la pradera plena belleza de hija de hada: cabellos largos, paso ligero, ojos de fiera vivacidad.” Es una estrofa de la balada “La Belle Dame sans Merci” (La bella dama sin piedad), escrita por el poeta inglés John Keats en 1819. Trata de un hada que seduce a un caballero y lo condena a perder su sentido vital. Es el arquetipo de “femme fatale” . El título proviene de un poema medieval francés. De una forma muy sutil relata como el caballero, tras haber probado el “alimento feérico” (Harold Bloom), ya no se puede adaptar a la vulgaridad terrena. "La belle dame sans merci". John William Waterhouse, 1893. Museo estatal de Hesse. El contrapunto arquetípico del hada malvada podría ser el “Beau tenebreux” . Su origen se encuentra en el “Amadís de Gaula” , libro de caballerías de atribución incierta y cuya versión definitiva es de Garci Rodríguez de Montalvo. La edición más antigua conocida es la del impresor zaragozano Jorge Coci hecha en 1508. En ella Amadí

Ireneo de Lyon. Adversus haereses.

“Los valentinianos usan vocablos más honorables, y presentan al Demiurgo como Padre, Señor y Dios; sin embargo, han optado por una ideología aún más blasfema; pues dicen que el Creador «no ha sido emitido por ninguno de los Eones que se encuentran en la Plenitud», sino que lo hacen provenir «de la penuria expulsada del Pléroma».” Extraído del libro de Ireneo de Lyon (c.140-c.202) “Contra los Herejes” (2.3.4.1. Contra los gnósticos, del testimonio de Esteban ). San Ireneo de Lyon. Frederikskirken. Copenhague (Dinamarca). “Contra las herejías” (Adversus haereses) se escribió hacia el año 180. Es, fundamentalmente, un libro contra los gnósticos; Marción, Valentín, Carpócrates, Basílides y otros. El gnosticismo fue una de las doctrinas heréticas con mayor predicamento entre los cristianos en los primeros siglos. Entre los gnósticos había mucha diversidad. El propio Ireneo considera que la proliferación de sectas gnósticas revela que “todo su sistema no contenía otra cosa que mentiras” (

El ascenso de los mongoles

“Ese mismo año (1224), por nuestros pecados vinieron hablantes desconocidos, de los cuales nadie sabe exactamente quiénes son, ni de donde salieron, ni cual es su lengua, ni de qué raza son, ni cuál es su fe; pero los llaman tártaros.” Texto de un anónimo cronista ruso de la ciudad de Novgorod, tal y como lo transcribe Christopher P. Atwood (con Lynn Struve) en su obra The Rise of the Mongols-Five Chinese Sources (Hackett Publishing Co. 2021). Kublai Khan en una expedición de caza, pintado en un pergamino de seda (fragmento). Fue pintado en el año 1280 por el artista de la corte china Liu Guandao. Los mencionados tártaros eran los mongoles; el resultado de la confederación de tribus mongolas liderada por Temüjin (1162-1227) conocido como Gengis (Chinggis) Kan. A fines del siglo XII China estaba controlada por el imperio Jin (los jurchen, de la zona de Manchuria) en el norte y la dinastía Song (chinos Han) en el sur.  Un conjunto de fallos, análisis erróneo de la información y debilida