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Mostrando las entradas etiquetadas como Filosofía

El mundo del mañana

Jorge Luis Borges publicó “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” en el número 68 de la revista “Sur” y en el ya remoto mes de mayo de 1940. El relato, con aparente forma de cuento, narraba una vasta conspiración, investigada por el propio Borges y su amigo Bioy Casares, que fabricaba un mundo nuevo para sustituir al mundo real en el imaginario de los habitantes de nuestro planeta. Poco a poco, el mundo artificial se apoderaba de la realidad e imponía el idealismo de Berkeley. El cuento tiene 5.560 palabras; ninguna de ellas es prescindible. Funciona como un relato policial, como un ensayo filosófico y como un cuento fantástico. Tal vez sea el texto más trascendental de Borges, al menos es el que parece tener una mayor profundidad. Su lectura repetida no agota sus posibilidades. Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo el día de su boda en Las Flores, provincia de Buenos Aires (1940).De pie: Óscar Pardo, Enrique L. Drago Mitre y Jorge Luis Borges (testigos del enlace) Contiene afirmaciones memora...

Averroes. Conocimiento y paradoja.

Aristóteles, en el Libro Tercero de la Retórica, 18 “in fine” , dice: “A propósito del ridículo, dado que parece tener alguna utilidad en los debates y que conviene —como decía Gorgias, que en esto hablaba rectamente— «echar a perder la seriedad de los adversarios por medio de la risa y su risa por medio de la seriedad», se han estudiado ya en la Poética (1) cuántas son sus especies, de las cuales unas son ajustadas al hombre libre y otras no, de modo que de ellas podrá tomar (el orador) las que, a su vez, se le ajusten mejor a él. La ironía es más propia de un hombre libre que la chocarrería, porque el irónico busca reírse él mismo y el chocarrero que se rían los demás.” (1) Aristóteles remite a la parte perdida de la Poética, que trataba sobre la comedia. Los cuatro jinetes del Apocalipsis (Ap.6, 1-8). Beato de Liébana. La parte perdida de la Poética, que se extravió por los avatares de los siglos, es el libro que se cita en “El nombre de la rosa” de Umberto Eco. Se trata del escrit...

Zenón de Elea. La paradoja de Aquiles y la tortuga

“ Por fin, según el cable, la semana pasada la tortuga llegó a la meta. En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones. En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.” La tortuga y Aquiles, Augusto Monterroso (1921-2003).  La cita es una (muy) divertida reflexión sobre una de las paradojas de Zenón de Elea (c.490-430 a.C.). Zenón, discípulo de Parménides, pertenece a la heterogénea mezcla de lo que llamamos “presocráticos” ; un conjunto de pensadores que abrieron las puertas a la interpretación del mundo.  Aquiles curando a Patroclo, herido por una flecha. Fondo de un kylix ático, c. 500 a.C. Jorge Luis Borges, por razones que luego veremos, ha comentado en muchas ocasiones esta paradoja de Zenón. En concreto, en “Discusión” (1932) le dedica un par de ensayos en exclusiva. En uno de ellos, en primer lugar, expone la paradoja “inmorta...

Nicolas Poussin. Las partes y el todo.

Cuando una persona se acerca a la tarea de escribir, hacer un ensayo o una obra de ficción, va identificando técnicas o trucos para poder elaborar el producto final. Uno de los análisis más agudos que he encontrado sobre la creación literaria, y artística en general, se la debo a Claude Leví-Strauss (1908-2009), filósofo por la Sorbona y antropólogo por vocación. Publicó en 1993 un libro ( Mirar, escuchar, leer ) que contenía reflexiones personales sobre pintura, música o literatura; todo ello trufado con otra de las especialidades del autor, la lingüística. El capítulo inicial, dedicado al pintor Nicolas Poussin (1594-1665), contiene las reflexiones que considero más interesantes. Eleazar y Rebeca en el pozo. Nicolas Poussin, 1648. Musée du Louvre. En primer lugar, refiriéndose a Proust (" En busca del tiempo perdido" ) indica que en su obra no hay una cronología estructurada. Dice que el autor salta de un momento a otro, describe situaciones sin proporcionar datos temporale...

La caverna de Platón

Ansel Adams es uno de los grandes fotógrafos americanos, eso está fuera de toda duda. Adams junto a Edward Weston (del que fue discípulo Adams), Paul Strand y otros formaron un grupo que defendía la “fotografía directa o pura” . Seguían la corriente abierta por Alfred Stieglitz y los llamados “pictorialistas” . Confieso que Ansel Adams nunca me ha gustado. Siempre he disfrutado de la fotografía descriptiva, de la fotografía de reportaje. Creo (opinión discutible) que la pasión de Ansel Adams por lograr la perfección en sus (magníficas) fotografías de los Parques Nacionales USA esconde cierta presunción artística. Prefiero la imperfección implicada en las fotografías de  Walker Evans, John Vachon o Jack Delano. Por otra parte, estas últimas han envejecido mucho mejor que las fotos artísticas, entre otras cosas, porque “cuentan” una época y una forma de vida. The Tetons and the Snake River. Grand Teton National Park. Ansel Adams, 1942. National Archives and Records Administration Su...

Byung-Chul Han. El tiempo recobrado.

Creo recordar que siempre he militado en la fe estructuralista. Posiblemente es la ideología subyacente de mi generación (o de mi mundo). Cada vez que me he enfrentado a un problema he utilizado el método de deconstrucción y reconstrucción característico de la creación de modelos. No he concebido la realidad como un “continuum” sino que, considerándola inaprehensible, la he mirado como un agregado de componentes, como un puzle. Nuestra época está impregnada de ello, el modelo estándar de física de partículas, la propia física cuántica. Incluso algo tan banal, aparentemente, como los “píxels” , el hecho de que analicemos la resolución de las imágenes de forma “puntillista” , como anunciaban Georges Seurat y Paul Signac. Como siempre el arte se adelanta a la ciencia. El Puerto de Saint-Tropez. Paul Signac, 1899. Todo esto tiene efectos secundarios muy importantes. Desde los albores de la ciencia moderna (en el siglo XVII) el pensamiento científico se ha ido decantando hacia Aristó...

Wolfram Eilenberger, Tiempo de Magos

En 2019 se publicó  Tiempo de magos: la gran década de la filosofía (1919-1929) de Wolfram Eilenberger (Taurus). Se trata de una especie de biografía de cuatro filósofos, Ernst Cassirer, Walter Benjamin, Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein, todos ellos del ámbito alemán (el último es austríaco). Es una apología de la decisiva aportación alemana a la filosofía del siglo XX.  El libro, ameno, está trufado de anécdotas. Entre ellas una de las más famosas: John Maynard Keynes escribe en una carta (a su mujer) el 18 de enero de 1929, refiriendo que había encontrado a Wittgenstein el día que éste volvió a Inglaterra (había estudiado en Cambridge), “Ha llegado Dios, me lo he encontrado en el tren de las cinco y cuarto” . Ludwig Wittgenstein (abajo izquierda) y Adolf Hitler (arriba derecha). Realschule (Escuela Secundaria) Linz (Austria) - 1901 También se relata la ruptura, en enero de 1926, entre Heidegger y su amada alumna Hannah Arendt. Ella le comunica que lo deja, a...