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sábado, 30 de mayo de 2020

Byung-Chul Han. El tiempo recobrado.

Creo recordar que siempre he militado en la fe estructuralista. Posiblemente es la ideología subyacente de mi generación (o de mi mundo). Cada vez que me he enfrentado a un problema he utilizado el método de deconstrucción y reconstrucción característico de la creación de modelos. No he concebido la realidad como un “continuum” sino que, considerándola inaprehensible, la he mirado como un agregado de componentes, como un puzle.
Nuestra época está impregnada de ello, el modelo estándar de física de partículas, la propia física cuántica. Incluso algo tan banal, aparentemente, como los “píxels”, el hecho de que analicemos la resolución de las imágenes de forma “puntillista”, como anunciaban Georges Seurat y Paul Signac. Como siempre el arte se adelanta a la ciencia.

El Puerto de Saint-Tropez. Paul Signac, 1899.
Todo esto tiene efectos secundarios muy importantes. Desde los albores de la ciencia moderna (en el siglo XVII) el pensamiento científico se ha ido decantando hacia Aristóteles (obviando a Platón). Las partes son tan importantes como el todo, se produce una relación de retroalimentación (Hegel), el tiempo es real y ajeno a la eternidad. Al pasar a ser real, mensurable, el tiempo se convierte en una “larga franja de segmentos casi idénticos” (según Henri Bergson, citado por Peter Watson, Historia intelectual del siglo XX), y entonces, como apuntaba el cientificista Hippolyte Taine “si todo puede descomponerse en átomos, el futuro es por definición totalmente predecible”. Ahora bien, el propio Bergson afirmó (desde la heterodoxia en 1907, La evolución creadora) que eso era absurdo, que el futuro no existe, que “el tiempo, puesto que necesita de la memoria, tiene que ser sicológico en cierta medida”. Precisamente por esto el Santo Oficio incluyó su obra en el Índice de libros prohibidos, estaba interfiriendo en los dominios de Dios. 

En este punto es donde resulta esclarecedora la obra de Byung-Chul Han (Seúl, 1959) “El aroma del tiempo” (Herder, 2015). En ella diferencia entre tiempo mítico y tiempo histórico. Según él, el tiempo mítico funciona como una imagen, el tiempo histórico  como una línea que se dirige a un objetivo, en ambos casos hay una narración que da coherencia al conjunto. Esta narración se estructura mediante repeticiones, rutinas y/o rituales. Sin embargo, en el mundo moderno la narración se basa en la producción, encaminada hacia el progreso. Se convierte en un proceso finalista, que no tiene en cuenta el propio camino como en la narración clásica. Ello “genera una atomización del tiempo, convirtiéndolo en un tiempo de puntos”. Se trata de una sucesión de informaciones y acontecimientos, que no se apoyan en una narración, “las informaciones no tienen aroma”.. Aquí es donde nace el problema, entre los puntos hay intervalos vacíos. Los intervalos vacíos causan aburrimiento. El tiempo de puntos necesita llenar estos espacios, al intentarlo las sensaciones se suceden cada vez más rápido: “Se produce una aceleración histérica de la sucesión de acontecimientos que se extiende a todos los ámbitos de la vida. La falta de tensión narrativa hace que el tiempo atomizado no pueda mantener la atención de manera duradera. Eso hace que la percepción se abastezca constantemente de novedades y radicalismos”. Este mecanismo de atomización del tiempo destruye la continuidad y genera ansiedad y frustración al no permitir “ninguna demora contemplativa”.
Byung-Chul Han. Seúl, 1959. Doctor en Filosofía por la Universidad de Friburgo de Brisgovia con una tesis sobre Martin Heidegger. Profesor de filosofía en la Universidad de las Artes de Berlín (UdK). 
Una ilustración de estos conceptos la proporciona Byung-Chul Han cuando incorpora a Marcel Proust a su narración diciendo: “Su estrategia temporal frente a esta época de prisas consiste en ayudar a que el tiempo recupere la duración, el aroma.”. Con lo que evoca la magdalena en el té,  “A Marcel se le concede «un poco de tiempo puro» . Esta esencia aromática del tiempo da lugar a un sentimiento de la duración. De ahí que Marcel se sienta completamente liberado de las meras «contingencias del tiempo»”. Se está contraponiendo tiempo exterior (contingente) a tiempo interior o sicológico (necesario, puro, esencial).
Luego añade:  “Las tres dimensiones de la existencia, traducidas temporalmente, son: pasado (consideración), presente (atención) y futuro (intención)”. Su integración permite la existencia de la narración, es decir, la propia existencia del sujeto, el ser es tiempo. Borges en “El tiempo y J.W.Dunne” (Otras inquisiciones, 1952) remacha (con su habitual humorismo) que “Dunne es una víctima ilustre de esa mala costumbre intelectual que Bergson denunció: concebir el tiempo como una cuarta dimensión del espacio.”
Campana de bronce. Dinastía Zhou, China. Siglo V AC. Metropolitan Museum of Art, New York (public domain). El canon del Tao te Ching se compuso en la misma época.
La solución al conflicto que propone Byung-Chul Han es volver a (o incorporar) la “vita contemplativa”. Es decir, integrarla en la “vita activa” . Recurre a Heidegger cuando éste propone volver a la lentitud y a una prolongada mirada contemplativa. La pregunta que se nos plantea es ¿en qué puede consistir la mirada contemplativa?.
En el Tao Te Ching, un producto de la cultura (Extremo Oriente) de la que proviene Byung-Chul Han, tal vez hallemos la respuesta. 
"Los cinco colores ciegan el ojo. Las cinco notas ensordecen el oído. Los cinco sabores empalagan el paladar (Apartado 12)
Mantente vacío y serás llenado (Apartado 22)
El uso del Tao consiste en la suavidad ( Apartado40)
Practica el No-Hacer (Apartado 63)
Prefiere lo que está dentro a lo que está fuera (Apartado 72)"

Es decir, reduzcamos la cantidad de información y las sensaciones que nos llegan y abruman. De esa manera nuestros sentidos se agudizarían y podríamos percibir realidades más sutiles, más íntimas e integradas en el tapiz (o relato) de nuestra propia existencia.

Friedrich Nietzsche. Library of Congress.
Byung-Chul Han termina el libro con una cita de Nietzsche (Humano, demasiado humano, 1878):
“Por falta de sosiego, nuestra civilización desemboca en una nueva barbarie. En ninguna época se han cotizado más los activos, es decir, los desasosegados. Cuéntase por tanto entre las correcciones necesarias que deben hacerle al carácter de la humanidad el fortalecimiento en amplia medida del elemento contemplativo.”

jueves, 30 de abril de 2020

Churchill. El andamiaje de la retórica

En la película "El señor de los Anillos: el retorno del Rey" (Peter Jackson, 2003), Aragorn, ante las puertas de Mordor pronunciaba una arenga, de la que no hay constancia en el libro de Tolkien, a los atribulados enemigos de Sauron en los siguientes términos:
"Seguid en posición, hacedles frente! Hijos de Gondor, y de Rohan, mis hermanos... Veo en vuestros ojos el mismo miedo que encogería mi propio corazón. Pudiera llegar el día en el que valor de los hombres decayera, en que olvidáramos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad, pero hoy no es ese día. En que una hora de lobos y escudos rotos rubricaran la consumación de la edad de los hombres, pero hoy no es ese día. En este día lucharemos. Por todo aquello que vuestro corazón ama, de esta buena tierra, os llamo a luchar. ¡Hombres del Oeste!”
Aragorn en la Puerta Negra de Mordor
Borges, en El Hacedor (1960), bajo el epígrafe “El enemigo generoso”, incorporó un texto que atribuyó a Hugo Gering, de un apéndice a la Heimskringla. Esta atribución está considerada como apócrifa, al parecer podría ser una invención más del propio Borges.  El texto, indudablemente borgiano, era el siguiente:
“Magnus Barfod, en el año 1102, emprendió la conquista general de los reinos de Irlanda; se dice que la víspera de su muerte recibió este saludo de Muirchertach, rey en Dublín:
Que en tus ejércitos militen el oro y la tempestad, Magnus Barfod.
Que mañana, en los campos de mi reino, sea feliz tu batalla.
Que tus manos de rey tejan terribles la tela de la espada.
Que sean alimento del cisne rojo los que se oponen a tu espada.
Que te sacien de gloria tus muchos dioses, que te sacien de sangre.
Que seas victorioso en la aurora, rey que pisas a Irlanda.
Que de tus muchos días ninguno brille como el día de mañana.
Porque ese día será el último. Te lo juro, rey Magnus.
Porque antes que se borre su luz, te venceré y te borraré, Magnus Barfod.”
Lady Sarah Spencer Churchill
Churchill a los 4 años con su madre Lady Randolph Churchill (izda.). Churchill, a los doce años en Harrow School. Library of Congress.
La similitud entre ambos textos es obvia. La aliteración, la forma versificada, el uso de las metáforas y las analogías y las contundentes conclusiones revelan su afinidad con los textos de las sagas nórdicas. Estamos ante recursos retóricos. En este terreno, es preciso recordar que el único Premio Nobel de Literatura en el que se hace referencia a la oratoria es el que se concedió en 1953 a Winston Spencer Churchill. 
Al margen de discusiones, siempre las habrá, sobre la pertinencia de la concesión del Nobel, no hay duda de que  Churchill fue un gran orador. Roy Jenkins (Churchill, Península, 2014) relata que la madre de Churchill le envió en 1897, cuando éste estaba en la India en el 4º de Húsares, libros de Edward Gibbon, "Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano" (Decline and Fall of the Roman Empire) y de Thomas Macaulay. Jenkins recoge recoge un comentario escrito en 1897 en el que el propio Churchill revela sus fuentes: «Macaulay es conciso y enérgico; Gibbon, majestuoso e impresionante. Los dos son fascinantes y demuestran lo magnífico que es el idioma inglés, ya que puede ser agradable en estilos tan diferentes».
Winston Leonard Spencer Churchill. c. 1900. Library of Congress.
A su vez, Andrew Roberts, en su amena (en contraste con la de Jenkins) biografía de Churchill (Crítica, 2019), identifica un artículo inédito, "El andamiaje de la retórica" (The Scaffolding of Rhetoric), que Churchill escribió en noviembre del mismo año  1897 y que jamás se llegó a publicar. Roberts dice que este hecho le benefició ya que en el propio artículo revelaba sus trucos discursivos. En el mismo se identificaban cinco elementos mediante los que se construiría la gran oratoria.
Primero. El empleo exacto y constante de la voz (palabra) más pertinente.
Segundo. Eufonía. Una cadencia más parecida al verso libre que a la prosa.
Tercero. Acumulación de tesis argumentales. Todos los hechos apuntan en la misma dirección.
Cuarto. El uso de la analogía (relación de semejanza entre cosas distintas).
Quinto. Una fórmula expresiva, una consigna.

Roberts, a su vez, lo resume: “Palabras pulcramente escogidas; frases de cuidada estructura; acumulación argumental; empleo de la analogía; despliegue de excentricidades.”
Winston Churchill con su hijo Randolph y su nieto Winston en el día de la coronación de Elizabeth II. Junio 1953. Fotógrafa Toni Frissell. Library of Congress.
Las reglas "churchillianas" se acoplan perfectamente con los textos transcritos de Aragorn y del presunto rey irlandés. Las palabras son comprensibles, el aire poético, la repetición de argumentos, las analogías (con origen en las metáforas de las Kenningar nórdicas) y las frases finales, casi eslóganes. Hay otro discurso, uno de los más famosos, que permite, en su análisis, identificar los parámetros comentados. Se trata del que pronunció Abraham Lincoln el 19 de noviembre de 1863 en Gettysburg, en la inauguración del Soldier’s National Cemetery, cuatro meses después de la batalla de Gettysburg.
La foto es una reimpresión de un pequeño detalle de una foto que muestra a la multitud reunida para la inauguración del Cementerio Nacional de Soldados en Gettysburg, Pennsylvania, donde el presidente Abraham Lincoln pronunció su ahora famoso discurso, el Discurso de Gettysburg. Lincoln es visible frente a la multitud, sin sombrero, aproximadamente a una pulgada debajo de la tercera bandera desde la izquierda. Josephine Cobb encontró por primera vez la cara de Lincoln mientras trabajaba con una placa de vidrio negativa en los Archivos Nacionales (NARA) en 1952.
Comentario y fotografía de Library of Congress.
Lincoln, en el discurso, utiliza palabras sencillas, habla de la nación como un ente que nace y renace nuevamente (madurando), reitera (con múltiples referencias) el carácter de consagración (a la nación) del sacrificio de los muertos y de la decisión de los vivos, mantiene una cadencia (el texto es relativamente pequeño) y termina con una consigna memorable. “Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra”.

sábado, 28 de marzo de 2020

Steampunk - Punto de inflexión

Lytton Strachey cuenta, en su irónica biografía sobre la Reina Victoria, una curiosa anécdota que ocurrió en la inauguración de la Gran Exposición, el 1 de mayo de 1851. Después de que el Arzobispo de Canterbury rezara una oración, un chino, vestido con el traje típico, avanzó hacia el grupo real y tributó un homenaje a Su Majestad. La Reina supuso que se trataba de un eminente mandarín y, después, se permitió que formara parte del cortejo diplomático ya que no había ningún representante del Celeste Imperio. Mas tarde desapareció, y las malas lenguas rumorearon que se trataba de un impostor.
Crystal Palace 1851
Crystal Palace. Daguerrotipo. 1851. Se aprecia el gran olmo en el transepto. Library of Congress.
La Gran Exposición fue una idea del Príncipe Alberto con la finalidad de mostrar al mundo el poder industrial del Imperio Británico. Fue la primera de las Exposiciones Universales que se pusieron de moda en Occidente en la segunda mitad del siglo XIX. Crearon la extraña mezcla de propaganda, muestra de los avances tecnológicos y parque temático que fascinó a las nacientes clases medias. Charlotte Brontë (citada por Richard J. Evans, La lucha por el poder: Europa 1815-1914, Crítica, 2017)) visitó la Exposición y comentó: “Su grandeza no consiste en una sola cosa, sino en la singular reunión de todas las cosas.” A su vez Karl Marx dijo que la burguesía, con orgullosa autocomplacencia, “exhibía los dioses que ella misma había creado” (Maria Christina Zopff). 

Crystal Palace 1851
Inauguración, la reina Victoria y el príncipe Alberto. 1851
La Exposición de 1851 se produjo, además, en un momento histórico muy concreto. Casi se puede fijar en el final (culminante) de la Primera Revolución Industrial e inmediatamente antes de que hubiera nacido la Segunda. La Primera se basó, fundamentalmente, en el uso de las máquinas de vapor en todos los terrenos, desde las hilaturas de algodón hasta, sobre todo, el ferrocarril. Esta última actividad alcanzó su punto álgido (según Evans) en 1847 consumiendo el 18% de la producción total de hierro.
Crystal Palace. fue diseñado y construido por Joseph Paxton. Utilizó un diseño de módulos prefabricados que permitió su construcción en un plazo de ocho meses. 
Hubo varios avances técnicos que volvieron a cambiar el mundo. Henry Bessemer patentó, en 1856, un procedimiento para la producción de acero en gran escala y bajo coste. Krupp instaló en 1862 (en Essen) el primer alto horno Bessemer, perfeccionándolo en 1869 con la aportación de Sidney Gilchrist Thomas. El convertidor Bessemer-Thomas modificó las reglas de juego. Por otra parte, la BASF (Badische Anilin und Soda-Fabrik) fue fundada en 1865 e inició el auge de la industria química alemana. La electricidad se convirtió, de una curiosidad científica, en el motor de la industria futura. Edison abrió en 1882, en Londres, la primera central eléctrica con turbina de vapor.
Convertidor Bessemer en Pittsburgh. dibujo Charles Graham. Library of Congress.
Como vemos, el punto de inflexión se produce en la década de 1850. No se trata solamente de avances técnicos. Gran Bretaña deja de ser el “taller del mundo”. Ya tiene competencia con Estados Unidos, Francia, Rusia y, sobre todo, Alemania. Esta competición explicará las guerras europeas en el siglo XX. En cuanto a Estados Unidos, no es casual (hay otras muchas causas) que la Guerra Civil (1861-1865) se produzca en el momento en que el sistema productivo del Sur (la Confederación) se está quedando obsoleto por los avances técnicos.
Retrato de mujer trabajando con una máquina de coser. Daguerrotipo, ca. 1853. Library of Congress.
El movimiento “Steampunk” (término nacido en 1980, en el ámbito de la ciencia-ficción) recrea, en el plano estético y literario, una visión retrofuturista que se desarrolla precisamente en este momento final de la Primera Revolución Industrial. Un mundo dominado por la máquina de vapor y en el que no ha aparecido todavía la electricidad y la química moderna. Es decir, el mundo de Julio Verne. Verne publica en la década de 1860 el “corpus” literario que le caracteriza, desde Cinco semanas en globo (1863) hasta 20.000 leguas de viaje submarino (1869). El auge del “steampunk” (a partir de finales del siglo XX) podría revelar un intento de congelación del pasado ante unos avances técnicos que producen vértigo, el anhelo de una estética sólida frente a la “modernidad líquida”.

sábado, 29 de febrero de 2020

Jorge Luis Borges, a través de George Steiner

"Atronadora, ecuestre, semidormida, la policía del Sirkar interviene con rebencazos imparciales.” (Acercamiento a Almotásim- Ficciones).
Harold Bloom en “El canon occidental” (Anagrama 2006) dedica a Jorge Luis Borges (junto a Neruda y Pessoa) uno de los capítulos. Lo considera un escritor de la que él califica como “edad caótica”. En el texto indica que la primera obra de Borges, “Pierre Menard, autor del Quijote” es “hilarante” (realmente lo es) y analiza la trama de “La muerte y la brújula”. Cuenta la anécdota (malvada) de que Borges parodia a Pablo Neruda en “El Aleph” a través del personaje del “fatuo” Carlos Argentino Daneri, “un poeta inconcebiblemente malo y un evidente imitador de Whitman”. No dice nada nuevo o interesante y, por otra parte, más que “occidental” creo que se trata del “canon de Bloom".
Jorge Luis Borges. Grete Stern, 1951
Como muchos de mi generación descubrí a Borges por la inclusión del cuento “El Aleph” en “El Retorno de los brujos” (Pauwels y Bergier), publicado en 1960 (en España en 1961). Más tarde, en 1971, pude comprar en la librería Cinc d’Oros, en Barcelona, el volumen de “El Aleph” que publicó Alianza Editorial. Desde entonces no he dejado de releerlo a lo largo de los años.
George Steiner
Mucho más atinado que el de Harold Bloom es el comentario del fallecido George Steiner (1929-2020), teórico de la literatura y afamado crítico literario del New Yorker. En un artículo, publicado en el New Yorker en 1970, de una forma más desenfadada que la de Bloom, habla del impacto que supuso el descubrimiento de Borges, sobre todo a partir de que se le concediera el Premio Formentor (junto a Samuel Beckett) en 1961. Comenta la vida y obra de Borges y hablando de su erudición dice “Un sagaz crítico francés, Roger Caillois, ha argumentado que en una época de creciente incapacidad para leer, cuando hasta los educados tienen solamente un rudimento de conocimientos clásicos o teológicos, la erudición en sí misma es un tipo de fantasía, un constructo surrealista.”

La cita de Steiner trae a colación (a través de Caillois) los comentarios que Gerard Genette hace en “Palimpsestos” (Taurus, 1962) sobre el concepto de “hipertexto” e “hipotexto”. Lo define así “Entiendo por ello toda relación que une un texto B (que llamaré hipertexto) a un texto anterior A (al que llamaré hipotexto) en el que se injerta de una manera que no es la del comentario.” Borges utiliza, entre otras, esta técnica; sus textos son literatura que relata “literaturas”. Por su lado, en sus análisis, Alfonso de Toro habla del uso que de la simulación hace Borges afirmando que “La simulación niega la diferencia entre realidad y ficción, verdadero y falso, entre origen y efecto, y elimina las relaciones causales, propagando el juego en forma radical. Este es precisamente el caso de la obra de Borges:una literatura virtual.”
Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges en 1940
Tenemos varios parámetros en la obra borgiana, la erudición (como instrumento) el texto con referencias para iniciados (conceptos de hipertexto e hipotexto) y el uso de la simulación sin límites (abriendo las interpretaciones). Parece una especie de “ars combinatoria” que permite múltiples soluciones al lector. Aquí creo que radica la importancia que Borges siempre concedió a sus lectores (y a los lectores en general). El lector se convierte en una especie de colaborador del propio escritor, que  perdería su esencia para integrarse en “el escritor cósmico”
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Barcelona, 1985
Siempre he pensado que Borges, en sus cuentos, estilizaba una idea, la rodeaba de erudición y de ello surgía la fantasía. Por ejemplo, en “Acercamiento a Almotásim” habla del influjo que todos los seres humanos tienen en los otros y de cómo el más miserable y ruin de los individuos puede reflejar algo lejano de la luz del más perfecto de los seres. La peripecia del estudiante de derecho de Bombay es relatada inventando la existencia de un libro (del supuesto abogado Mir Bahadur Alí), es decir, mediante la erudición, la intertextualidad y la simulación. 
Creo que Borges, deliberadamente, quiso convertirse en una especie de “medium” de las ideas de Occidente, las invocaba y las mostraba de una forma lo suficientemente ambigua como para permitir a sus lectores que la lectura se convirtiera en una especie de juego infinito e inagotable. No es casual que el propio Borges insista tanto en “el otro Borges”. Jorge Luis Borges, el escritor, además de un individuo es un avatar de la cultura occidental .

sábado, 1 de febrero de 2020

México, tan lejos de Dios

John Philip Sousa (1854-1932), de padre nacido en Sevilla, fue el más grande compositor de marchas militares estadounidenses. También fue el director (1880-1892) más famoso de la Banda de la Infantería de Marina (Marines) estadounidense. La música del himno de los Marines, según el propio Sousa y el comandante Richard Wallach, procede de la ópera bufa de Jacques Offenbach “Genevieve de Brabant” (el dueto de los gendarmes). Sus dos primeros versos “From the Halls of Montezuma (sic) - To the shores of Tripoli” hacen referencia a la Batalla de Chapultepec (13/09/1847) y a la batalla de Derna (Cirenaica libia) que tuvo lugar en 1805. En este caso, la eufonía se antepuso a la cronología.
John P. Sousa, Charlie Chaplin y Clifford Harmon - Probablemente en New York, 20/02/1916 - Library of Congress.
La batalla de Chapultepec tiene un origen muy complejo. En la década de 1830 el Estado (recién independizado) de México  controlaba todo el suroeste de los Estados Unidos. Sin embargo, sobre todo en la zona de Texas, había cada vez más colonos de origen estadounidense, hacia 1830 ya eran 25.000 personas. México alentó el asentamiento de sus ciudadanos, y de emigración europea, e intensificó su presencia militar. Los estadounidenses protestaron contra los aumentos de impuestos y la escasa protección que recibían. Es preciso recordar que la zona había sido frontera con la nación apache y que existía la amenaza comanche.
Antonio López de Santa Anna - 1847 - Library of Congress.
La nueva legislación promexicana promulgada por Antonio López de Santa Anna (1794-1876), presidente de México, provocó una escalada de tensión que culminó en la proclamación de independencia de Texas el 2 de octubre de 1835. Santa Anna entró en Texas al frente de un ejército que el 6 de marzo de 1836 tomó el fuerte de El Álamo (San Antonio). Sin embargo fue derrotado y hecho prisionero (en San Jacinto) por Sam Houston el 21 de abril. Sam Houston (1793-1863) fue en dos ocasiones presidente de la República de Texas. Había servido a las órdenes de Andrew Jackson, presidente de Estados Unidos (1829-1837) y se convirtió en su hombre de confianza. Hay rumores de que podría haber sido un agente del propio Jackson para conseguir la independencia de Texas y su posterior anexión a los Estados Unidos.
Sam Houston, Presidente de Texas (1836-1838 y 1841-1844) - (entre 1848-1850) - Mathew Brady - Library of Congress
Sin embargo el presidente Jackson rechazó la anexíon de Texas a la Unión. Había, aparte de la necesidad de mantener la neutralidad con México, una razón de peso. Texas era un estado esclavista. Jackson dependía de una delicada coalición de demócratas del Sur y del Norte, no convenía romper el equilibro entre estados esclavistas y no esclavistas en la Unión. Por su parte, Houston coqueteó con Gran Bretaña, prácticamente le ofreció  que Texas se convirtiera en un protectorado británico. Pero Gran Bretaña perseguía la abolición de la esclavitud y, además tenía fuertes inversiones en las minas de plata de México. La creciente presencia de Gran Bretaña en la zona inquietó a los Estados Unidos. 
Andrew Jackson, Presidente de los Estados Unidos (1829-1837) - Edward Anthony /entre 1844-1845 - Library of Congress
Se realizaron maniobras en el Senado, a lo largo de varios años, a favor de la anexión, pero  el 8 de junio de 1844 fue rechazada definitivamente con el apoyo decidido de un hombre decente, el expresidente John Quincy Adams. El embajador de México, Juan Almonte, informó a Santa Anna de los avatares de la votación. Santa Anna creyó que había llegado su momento. Pensando que los británicos estaban atados por sus inversiones en México y que, por ello, contaría con su apoyo, rompió las negociaciones con Texas y le declaró la guerra. Gran Bretaña se desmarcó del contencioso y Santa Anna, habiendo fracasado en su intriga, renunció al poder en diciembre de 1844.
El Alamo, San Antonio (Texas) - 1909 - Library of Congress
Finalmente, el 29 de diciembre de 1845 el presidente Polk firmó la ley de anexión de Texas, que pasó a ser el estado número 28 de la Unión. El conflicto con México estaba en marcha. La guerra comenzó el 14 de septiembre de 1846. México sufrió una aplastante derrota. El Tratado de Guadalupe Hidalgo se firmó el 2 de febrero de 1848. Se fijaba la frontera en los ríos Gila y Bravo (este último Rio Grande en Estados Unidos). Estados Unidos adquirió los territorios de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas y Colorado. Entre las batallas que se produjeron en la guerra se encontraba el asalto del ejército estadounidense (incluyendo 40 Marines) al castillo de Chapultepec (13/09/1847), que fue heroicamente defendido por la guarnición de la que formaban parte algunos de los cadetes de la Academia Militar (los “niños héroes” de Chapultepec). 
Ilustración libro infantil. "Soldados". Editorial Novaro (Licencia Simon and Schuster,Inc) - México, 22/06/1959
Según el historiador Felipe Fernández Armesto (Nuestra América, "Una historia hispana de Estados Unidos", Galaxia Gutenberg, 2014) después de la anexión de los territorios citados comenzó un proceso de robo de tierras, mediante trucos jurídicos y de intimidación, a los propietarios no estadounidenses en una escala de pura depredación. Además fueron privadas de sus derechos personas cuyas familias estaban establecidas desde mucho antes de la propia independencia mexicana. Uno de los casos, que cuenta Fernandez Armesto, fue el relativo a las tierras de Juan José Balli que pasaron a manos de Richard King y Gideon K. Lewis que se apoderaron de ellas y crearon el  Rancho King, uno de los más grandes de Texas. Todavía, en los últimos años, los descendientes de Balli tenían entablados pleitos sobre el Rancho King.
Mapa campaña Guerra 1846-1847
“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Esta frase fue atribuida erróneamente a Porfirio Díaz. Su autor fue el intelectual de Nuevo León, José Nemesio García Naranjo.

jueves, 2 de enero de 2020

Toni Frissell, el aire de la fotografía

Toni Frissell (1907-1988), fotógrafa, donó en 1970 toda su inmensa producción fotográfica a la Library of Congress. De las aproximadamente 300.0000 fotografías se procesaron unas 1.800 que se colocaron (Toni Frissell) disponibles para el público en general. 
Toni Frissell enseñando su cámara a un grupo de niños. Posiblemente en los jardines de las Murallas Aurelianas, Roma (c. 1945). Library of Congress.
Frissell (Nueva York, 1907-1988) se formó como fotógrafa en los años 1930, trabajó para la revista Harper’s Bazaar hasta 1950 y después, como independiente, para todas las revistas gráficas de la época (Life, Look y Vogue). 
Modelo Lisa Fonssagrives. Paddington (o Victoria) Station, Londres. Toni Frissell. 1951. Library of Congress.
Se dedicó originariamente a la moda, sus imágenes más conocidas son de la década de 1950. Realizó reportajes fotográficos a personajes famosos, entre otros a Churchill y Frida Kahlo. Fue la fotógrafa en la boda de John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier. 
Frida Kahlo sosteniendo una hoja de agave. Sesión de fotos para Vogue. Toni Frissell, 1937. Library of Congress.
Realizó sus obras en un tiempo en que la fotografía era el instrumento más potente de creación de sensibilidad. Es preciso tener en cuenta la tremenda importancia, en aquel momento, de las revistas gráficas, tanto del ámbito propiamente fotográfico, como Look (1937-1971), político y general, como Life, y de moda, como Vogue. Estas revistas, desde fines de los años 1930 hasta prácticamente 1960, conformaron los estilos imperantes.
Monjas en Long Island. Toni Frissell, septiembre 1957. Library of Congress.
Frissell, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como fotógrafa para la Cruz Roja americana y para la VIII Fuerza Aérea USA. En Londres, en 1942, realizó reportajes para documentar los bombardeos alemanes. Hay una fotografía de 1944 (“My shadow”) que fue elegida por Edward Steichen para la exposición en el MoMA “The Family of Man” que fue un éxito de público en el Nueva York de 1955.
"My shadow". Toni Frissell, 1944. Library of Congress.
Uno de sus trabajos durante la guerra consistió en lograr imágenes de la única unidad del arma aérea USA formada exclusivamente por afroamericanos. Se trataba del 332d Fighter Group, conocido como “Tuskegee Airmen” porque habían sido instruídos en Tuskegee (Alabama). El grupo participó en diversos combates en Italia, en el desembarco de Anzio, y posteriormente realizó labores de escolta de bombardeos en el corazón de Alemania.
Coronel Benjamin O. Davis (izda:) y Edward C. Gleed (dcha.) posando delante de un P-51 Mustang en Ramitelli (Italia). Toni Frissell, marzo 1945. Library of Congress.
Esta unidad aérea utilizó diversos aviones, sobre todo de caza, el P-39, Bell Aircobra, el P-47, Republic Thunderbolt, y finalmente, en junio de 1944, el avión que permitió, por su autonomía, la escolta integral de bombarderos, el P-51, North American Mustang.
Aviones P-51 Mustang en Ramitelli (Italia). Toni Frissell, marzo 1945. Library of Congress.
El P-51 fue uno de los mejores aviones americanos en la guerra. Su diseño inicial fue fallido, con un motor Allison que perdía potencia y no funcionaba a gran altura. Los británicos recomendaron sustituir el motor por el Rolls Royce Merlin 61. Al final la Packard fue la encargada de fabricar, bajo la patente de Rolls Royce, el motor V-1650-7 que convirtió, en palabras del historiador Williamson Murray, “un pavo en un águila”.