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Herbert Asbury, arrabal y malevaje

Borges, en “Historia universal de la infamia”, dedica un capítulo al libro de Herbert Asbury “Gangs of New York”, editado en 1927. El título es muy sugerente: “El proveedor de iniquidades Monk Eastman”. Está dedicado a uno de los gangsters más famosos  a fines del siglo XIX. Eastman, como todos los hampones de su tiempo (y tal vez de todas las épocas) tenia muchos contactos con el poder político. Tammany Hall, sede del Partido Demócrata en Nueva York, controló la ciudad desde mediados del siglo XIX hasta 1934 en que Fiorello Laguardia (hombre cercano a F.D. Roosevelt) fue elegido alcalde y disminuyó su poder.

Tammany Hall estuvo ligado a todos los grupos mafiosos que analiza Asbury. Incluso algunos de sus jefes como John Kelly, John Morrisey y Richard Croker tenían estrechos vínculos con las bandas. Los gangsters eran utilizados para la intimidación de los adversarios y para la manipulación de las votaciones. En esos días el núcleo duro del hampa estaba formado por irlandeses. 

Tammany Hall & 14th St. West. Irving Underhill. 1914. Library of Congress.
Monk Eastman (1875-1920), que llegó a comandar 1.200 hombres, tuvo como principal rival a Paul Kelly (Paolo Antonio Vaccarelli), de origen italiano. Ambos se enfrentaron el 17/09/1903 en la calle Rivington, fue una batalla armada que alarmó a las autoridades. Los políticos intentaron calmar a los mafiosos. Eastman, más torpe, no supo reaccionar a tiempo y su poder fue decayendo. Kelly, mucho más hábil, se terminó convirtiendo en el modelo de mafioso del futuro, con fuertes contactos con el poder político. 

"Monk" Eastman. Diciembre 1920. Library of Congress
Entre las bandas analizadas por Asbury se encontraban las italianas. La más famosa fue liderada por Ignazio Lupo (1877-1947), estaba asociada a la Mano Negra y a las sociedades secretas italianas. Su principal lugarteniente fue Joe (Giuseppe) Morello. Asbury relata que las investigaciones de William J. Flynn, “al frente del servicio secreto de Estados Unidos, pudo constatar sesenta asesinatos perpetrados por la banda de Lupo, incluido el asesinato del detective Joseph Petrosino en Palermo.”

Guiseppe ("Joe") Morello
El asunto Petrosino resulta extremadamente revelador de las conexiones de la Mafia a ambos lados del Atlántico. Joe Petrosino (1860-1909) fue el primer italoamericano que entró en la policía de Nueva York. Se convirtió en una leyenda por sus investigaciones sobre la Mano Negra y sobre los grupos anarquistas que lograron asesinar al presidente William McKinley en 1901. Theodore Roosevelt, vicepresidente con McKinley, y posteriormente presidente, apreció las habilidades de Petrosino. 

Detective Lt. Joseph Petrosino( izda.) , Inspector Carey and Inspector McCafferty escoltando al sicario de Morello Tomasso "the Ox"Petto. (segundo por izda.). 1903. Library of Congress
Petrosino, en sus investigaciones, logró detener en 1903 (acusado de asesinato) a Vito Cascio Ferro (1862-1942), un integrante de la Mano Negra, pero éste fue absuelto. Había huido de Sicilia, por sus actividades delictivas (mafiosas y anarquistas), llegando a Nueva York en 1901, donde se asoció a Joe Morello. Era el primer mafioso importante que lllegaba a la ciudad. En 1904 volvió a Sicilia, precisamente huyendo de Petrosino.

Rivington St. New York. 1909. Library of Congress
Más tarde, a raíz de la entrada en vigor de una ley que permitía la deportación de Estados Unidos de aquellos individuos de los que se lograra probar que habían cometido delitos antes de su llegada al país, Petrosino recibió el encargo de viajar a Sicilia para averiguar los orígenes y actividades de los mafiosos. Embarcó el 09/02/1909, en el transatlántico “Duca di Genova” rumbo a Italia. Llegó a Roma el 21 de febrero, se hospedó en el Hotel Inglaterra y se entrevistó con el Ministro del Interior Giolitti el 24. Salió de la ciudad el 27, pasó por Padua a saludar a su hermano Vincenzo, y llegó a Palermo el 28. Comenzó sus investigaciones, desconfiaba de la policía local, y realizó sus contactos sin tener en cuenta unas mínimas precauciones de seguridad. Además, su jefe, Theodore A. Bingham, había desvelado su visita para promocionar electoralmente su candidatura.

Le seguían dos sicarios de Joe Morello y, su principal enemigo, don Vito Cascio Ferro estaba plenamente al tanto de sus actividades. A última hora de la tarde del viernes 12 de marzo de 1909, en la Plaza Marina de Palermo, cuatro disparos acabaron con la vida de Joe Petrosino. Su muerte causó una conmoción en Estados Unidos. Repatriado su cadáver, cuando se celebraron los funerales, en Nueva York asistieron unas 200.000 personas.

Funeral Joseph Petrosino. New York. 04/09/1909. Library of Congress
Se intentó procesar a don Vito, considerado autor intelectual y material del asesinato de Petrosino. Sin embargo el juicio terminó con sentencias absolutorias. Muchos años más tarde, en 2014, una escucha telefónica de la policia anti-mafia italiana permitió conocer que el asesinato lo había llevado a cabo un tal Paolo Palazzotto por orden de Vito Cascio Ferro. Don Vito fue el gran organizador de la conexión siciliana con las mafias norteamericanas. 

Vito Cascio Ferro con su hijo Vituzzo. 1920
John Dickie, un historiador británico, publicó en 2004 “Cosa Nostra, Una historia de la Mafia Siciliana”. Se trata de uno de los mejores ensayos sobre la génesis y el desarrollo de la Mafia en Sicilia. Su lectura aclara muchos conceptos y malentendidos sobre la actividad mafiosa. Relata la caída de Don Vito y su detención en 1926 por el “prefecto de hierro” (nombrado por Mussolini) Cesare Mori. Fue condenado por una vieja acusación de asesinato, los jueces fascistas se tomaban “ciertas libertades”. Murió en la cárcel de Pozzuoli (Campania) en 1942, a causa de un bombardeo norteamericano. Extraño camino el de las venganzas.

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