domingo, 2 de junio de 2019

Simbolismo calculado

Los objetos arquitectónicos, los edificios, se diseñan y construyen a partir de dos premisas fundamentales: la información que contienen y la expresividad (forma o figura) mediante la que se muestran. Tal y como indica Wittgenstein, Tractatus proposición 3.32, “El signo [forma] es lo sensorialmente perceptible en el símbolo [información]”. Hay un arquitecto que cultivó, de forma casi obsesiva,estos principios, se trata de Alvar Aalto (1898-1976), finlandés, participante en los avatares del Movimiento Moderno.
Alvar Aalto
Estableció contactos con la Bauhaus en los años 1920, fue invitado como miembro numerario a los  CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) en 1929. Construyó obras racionalistas memorables como la Biblioteca de Viipuri y el Sanatorio de Paimio. Sin embargo abandona este ámbito para investigar sobre una arquitectura más organicista, más ligada, por un lado, a un cierto humanismo y, por otro, a la reflexión sobre la evolución cultural de la arquitectura. Se decantó hacia una especie de neobarroco (según Gillo Dorfles).
Sanatorio de Paimio (1929-1933)
La obra de Aalto que recoge de forma más clara estos objetivos es el Ayuntamiento de Säynätsalo (1949-1952), situado en una isla lacustre del interior de Finlandia. Aalto admiraba la arquitectura italiana del medievo. Su intención fue construir un modelo a escala de la “piazza”, un conjunto autosuficiente, un manifiesto sobre la arquitectura publica.
Ayuntamiento de Säinätsalo. A la izquierda, escalera de acceso, frente, torre Ayuntamiento y derecha, en bajos, tiendas.
El sistema de trabajo de Aalto consistía en analizar pormenorizadamente todos los aspectos de cada proyecto, lo hacía de forma minuciosa. Después, intentaba encontrar el dibujo, la expresión, que lograra contener todos los requisitos. En última instancia utilizaba el método científico de creación de modelos: desglosar en las partes componentes, comprender cada una de las partes y desentrañar como encajan las partes. El clásico proceso de deconstrucción y reconstrucción.
Ayuntamiento de Säinätsalo. Patio central. Derecha, escalera acceso, entrada a la torre del Ayuntamiento. 
En Säynätsalo, en primer lugar, utiliza el concepto de la “ciudad en la colina” que recoge de su viaje a Italia, a laToscana. Fabrica una colina artificial, la aplana y sobre ella construye la estructura. Ësta se muestra como una villa romana, el patio y alrededor las edificaciones. El acceso se realiza por una escalera en uno de los ángulos, se accede al patio, que no es transitable y tiene un estanque, y se sigue a la derecha para acceder a la torre en la que se encuentra, en el segundo piso, la sala del concejo municipal. Es un camino iniciático.
Ayuntamiento de Säinätsalo. Detalle de la parte posterior. Al fondo la torre del Ayuntamiento, al otro lado del patio.
El conjunto comprende el Ayuntamiento, una biblioteca, un banco, viviendas y varias tiendas; es un trasunto de un centro urbano. La torre tiene una altura ligeramente superior a la del ayuntamiento de Siena (Italia); Aalto, interrogado al respecto, apunto la importancia de la primacía de lo público sobre lo privado. Los detalles se cuidaron al milímetro, los sillones en que se sientan los concejales tienen detrás pequeñas chapas con los nombres de todas las personas que los han ocupado. 
Ayuntamiento de Säinätsalo. Salón plenos.
Todos los edificios se elaboran en ladrillo rugoso e imperfecto, un material humilde. La obra contiene múltiples metáforas. Es una acrópolis, el patio tiene aire de jardín japonés, el estanque alude al lago que rodea la isla, los peldaños de la escalera opuesta a la principal están cubiertos de césped que enlaza con la naturaleza circundante. No hay ningún aspecto que se haya dejado al azar.
Ayuntamiento de Säinätsalo. Patio y estanque.
Uno de sus últimos biógrafos, la historiadora Eeva.Liisa Pelkonen dice que “…el virtuosismo de Aalto y la diversidad de su trabajo lo convierten en un tema difícil tanto para que los estudiantes lo estudien y emulen como para que los maestros lo enseñen.”. No dejó herederos. De ello se hacía eco Rafael Moneo en la necrológica que escribió en Arquitecturas Bis (número 13, mayo-junio 1976): “Por ello, con sorpresa y angustia, me pregunto: Aalto, ¿era para nosotros un extraño?. Al dejarnos, al morir, Aalto, tal vez para nuestra desgracia, era lo que siempre le hubiese gustado ser: un eterno outsider.”

sábado, 4 de mayo de 2019

Marvin vs. Marvin

Casi todos los grandes directores de cine han realizado películas menores que tienen un claro carácter de diversión personal. Alfred Hitchcock dirigió en 1955 “Pero .. Quién mató a Harry” (The trouble with Harry); una especie de comedia negra que no recibió buenas críticas, y algunas de ellas demoledoras como la del New Yorker. 
Cartel de "Pero... quién mató a Harry"
Por su parte, John Huston firmó en 1953 “La burla del diablo” (Beat the devil), como director y como coautor del guión junto a Truman Capote. Se trataba de una especie de parodia de “El halcón maltés” y en la que trabajaron los actores de esta última, Humphrey Bogart, Robert Morley (sustituyendo a Sidney Greenstret) y Peter Lorre. Era un delirio que, cuando la ví, me resultó un tanto incomprensible. Naturalmente recibió críticas feroces.
Cartel de "La burla del diablo"
John Ford también hizo algo parecido. En 1963 realizó “La taberna del irlandés” (Donovan’s Reef) Es una comedia blanda y destinada al gran público. Estaba hecha, como las anteriores, por un grupo de amigos pasándoselo muy bien. John Wayne y Lee Marvin eran los protagonistas. El guión estaba hecho por James Edward Grant, autor del guión de El Alamo de John Wayne, y por Frank S. Nugent, viejo colaborador de John Ford, en Fort Apache, She Wore a Yellow Ribbon yThe Searchers entre otras películas.
Cartel de "La taberna del irlandés"
La acción de la película se desarrollaba en una improbable isla de la Polinesia Francesa. César Romero hacía un papel a su medida, el inverosímil gobernador francés de la isla. La protagonista era Elizabeth Allen, una magnífica actriz de teatro. Contenía una buena trifulca, entre Wayne y Marvin, y un trasunto de los típicos sargentos irlandeses de los westerns de Ford interpretado por Mike Mazurki en el papel de sargento de la Gendarmería.
John Wayne, Lee Marvin y Elizabeth Allen en una escena de "La taberna del irlandés"
Curiosamente Lee Marvin, uno de los “duros” clásicos del cine, forma parte de los anales del derecho norteamericano. En concreto por la sentencia del Tribunal Supremo de California Marvin c/ Marvin (18Cal.3d 660, 557 P.2d 106, 134 Cal.R. 815) dictada en 1976. Se trató de una demanda previa efectuada por Michelle Triola Marvin contra Lee Marvin. Ambos convivieron como pareja desde 1965 a 1970 y nunca se casaron. Michelle Triola solicitaba una compensación económica similar a la de los cónyuges aplicable según las leyes californianas. La sentencia dictaminó que “ … deben suprimirse las barreras judiciales que puedan subsistir para la satisfacción de las expectativas razonables de las partes dentro de unas relaciones maritales no matrimoniales “.
Lee Marvin, Elizabeth Allen, John Wayne y Mike Mazurki en una escena de "La taberna del irlandés"
Después, reconocido el derecho a la apertura del juicio, Michelle Triola lo perdió al no poder demostrar la existencia de algún tipo de contrato sobre los bienes y las ganancias obtenidos durante la convivencia común. Sin embargo la sentencia creó derecho al reconocer que la ausencia de matrimonio no invalidaba la posibilidad de establecer contratos de regulación de la convivencia marital.
Caso People c/ Woody. Corte de San Bernardino (California). 1962. Sentados, de izquierda a derecha, Jack Woody, Dan Dee Nez y Leon B. Anderson. Detrás A.L.Wirin (Civil Liberties Unión) y Rufus Johnson.
El magistrado redactor de la sentencia Marvin c/ Marvin fue Mathew Oscar Tobriner, un juez progresista con numerosas sentencias interesantes. En el caso People c/ Dorado (29/01/1965) prefiguró la famosa sentencia del Tribunal Supremo USA en el caso Miranda c/ Arizona (1966) que instauró la necesidad de la advertencia a los detenidos de su derecho a guardar silencio. Hay una sentencia de Tobriner que me parece fascinante (y sicodélica). En el caso People c/ Woody (1964) anuló una condena por consumo ritual de peyote por parte de un miembro de la Iglesia nativa americana (los indios navajos) aplicando la Primera Enmienda de la Constitución  (Libertad de religión, de expresión y de prensa).

viernes, 12 de abril de 2019

El dominio del aire

El 11 de junio de 1931 se realizó el primer vuelo comercial (entre Londres y París) del Handley Page HP42. Se trataba de un interesante biplano cuatrimotor (motores Bristol Jupiter de 490 CV cada uno) enteramente metálico con revestimiento de tela en las alas; tenía dos cabinas para un total de 24 pasajeros y velocidad de crucero de 161 km/hora. Fue fabricado expresamente para la Imperial Airways; se entregaron cuatro unidades de este modelo y otras cuatro del HP45. Tuvieron su base en El Cairo y fueron la columna vertebral de las conexiones aéreas con Africa y la India.
Handley Page HP42 G-AAUD Hanno (explorador cartaginés). Primer vuelo 19/07/1931. fotografía ca. 1935 Library of Congress.
La Imperial Airways se había fundado el 31 de marzo de 1924 por la fusión de cuatro compañias`privadas y con la tutela directa del Estado. La compañía era una consecuencia del interés estratégico que la aviación tenía para Gran Bretaña. Se eligió Egipto como base operacional. Frederick Hugh Sykes, jefe del Estado Mayor Aéreo en la Primera Guerra Mundial se refirió a este país como “hub” (centro aéreo de conexión y transferencia), es la primera aplicación de esta palabra inglesa al ámbito aéreo.
Handley Page HP45 G-AAXE Hengist (hermano de Horsa, conquistador de Gran Bretaña). Primer vuelo 08/12/1931. Destruido en un incendio en Karachi el 31/05/1937. Fotografía en Entebbe (Uganda) 1936. Library of Congress. 
El desarrollo de la actividad de la Imperial Airways originó una enorme infraestructura. Fueron necesarias bases aéreas y almacenes de suministros y combustible. Propició conexiones mucho más rápidas para el correo y el transporte de pasajeros y mercancias valiosas. Cohesionó los territorios británicos de una forma totalmente nueva.
Handley Page HP42 G-AAUD Hanno. Repostando en Samakh (lago Tiberíades, Palestina). Fotografía octubre 1931 Library of Congress.
La existencia de la compañía permitía la investigación aeronáutica y la constante formación de mecánicos y pilotos. Su finalidad era, sobre todo, militar. La guerra de Afganistán (1919-1921) y sobre todo la rebelión de Irak, en 1920, habían mostrado la posibilidad de utilizar fuerza aérea con ataques selectivos sin necesidad de costosos contingentes terrestres. La bancarrota financiera británica producida por la Gran Guerra pedía nuevas formas de mantener la hegemonía. Un imperio de bajo coste.
Handley Page HP45 G-AAXE Hengist en Malakal (Sudán). fotografía de 1936. Library of Congress.
Sobre los bombardeos en Irak hay una feroz y sarcástica crítica de Thomas Edward Lawrence (Lawrence de Arabia), escrita en The Observer (08/08/1920) y comentada por Hannah Arendt (en Los orígenes del totalitarismo). Arendt calificaba al propio Lawrence como un ejemplo de honestidad intelectual. En el artículo periodístico de Lawrence, una auténtica diatriba contra los métodos imperiales, se decía: “El bombardeo de las viviendas es un medio incongruente de alcanzar a las mujeres y a los niños… Mediante ataques con gas toda la población de los distritos en rebeldía quedaría barrida; y como método de gobierno no sería más inmoral que el sistema actual”. Realmente no hay nada nuevo bajo el sol.
Handley Page HP45 G-AAXE Hengist. Aeródromo de Alejandría (Egipto). Library of Congress.
Uno de los apóstoles del poder aéreo, el militar italiano Giulio Duhuet (1869-1930), predijo en 1921 (en su obra El dominio del aire) que los bombardeos masivos sobre la población civil quebrantarían totalmente la voluntad de lucha del enemigo. Luego se demostró, durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de los terribles y mortíferos bombardeos, que no fue así. El arma aérea no era sino otro avance técnico en la guerra. En realidad, el gran cambio que  terminó produciendo fue que el espacio militar clásico (napoleónico) de dos dimensiones se transformó en un espacio de tres dimensiones.

sábado, 16 de marzo de 2019

Tiempos difíciles

Hay dos libros que me han ayudado a comprender lo que estaba ocurriendo en la convulsa España del primer tercio del siglo XX. Uno es una autobiografía y otro una crónica periodística novelada. El primero es de Arturo Barea y el segundo de Manuel Chaves Nogales. 
Niños barrenderos - Madrid - 31/05/1906 (boda Alfonso XIII-Victoria Eugenia)
Arturo Barea Ogazón (1897-1957) escribió entre 1941 y 1944 “La forja de un rebelde“. Nació en Badajoz, huérfano de padre se trasladó con su madre y sus hermanos a Madrid. Su madre trabajó de lavandera en el río Manzanares y él estudió con los Escolapios gracias al mecenazgo de su tío. En el libro relata la miseria en los barrios populares madrileños a principios de siglo. Sus descripciones son, por su crudeza, tremendamente emotivas. En los años 1920 participa en la guerra de Marruecos y describe la terrible corrupción reinante en el ejército. Durante la Guerra Civil se convirtió en locutor de radio desde el edificio de la Telefónica en la Gran Vía madrileña. 

Alrededores de Melilla - c. 1917
Después (1938) se exilia en Inglaterra donde permanecerá hasta su muerte. En Inglaterra se encargó de un programa de la BBC para Sudamérica. Según su prologuista, Luis Antonio de Villena, la novela, inicialmente traducida al inglés por Ilse Kulczar (su segunda esposa), triunfó en Inglaterra y Estados Unidos e incluso se pensó en él para el premio Nobel.
Puerta del Sol - Madrid - 31/05/1906
La novela, larga (1.200 páginas), se lee sin descanso y confieso que me quedé sobrecogido por su intensidad. Al leerla se comprende la ferocidad de los enfrentamientos políticos y sociales que culminaron en la Guerra Civil española. 
A lado del Museo del Prado. Al fondo Iglesia de San Jerónimo el Real engalanada para la Boda Real - 31/05/1906
Manuel Chaves Nogales (Sevilla 1897- Londres 1944), periodista, escribió en 1935 su mejor obra, “Juan Belmonte, matador de toros”. Leyéndola con perspectiva recuerda al “nuevo periodismo” norteamericano. Se trata de una biografía novelada que escribió por entregas para la revista Estampa. Como dice el prologuista de la edición de Libros del Asteroide, Felipe Benítez Reyes, es un “folletín-reportaje”. Se basó en las anécdotas que Belmonte le fue contando en una secuencia de entrevistas. Gracias a ello monta un retrato del mundo de la Sevilla de principios del siglo XX. 
Juan Belmonte
Belmonte (1892-1962), “El Pasmo de Triana” era un tipo complejo, un torero famoso, y en su época eso implicaba jerarquía mitológica, era un hombre ilustrado, capaz (como dice Benítez Reyes) de elogiar a Guy de Maupassant. La lectura de su peripecia, contada por Chaves Nogales, es vibrante y muy emocionante. En su adolescencia, toreaba de forma clandestina, en el campo, desnudo (para no manchar la ropa), a la luz de la luna y de unos focos de acetileno robados.
Plaza de la Cebada - Madrid - 31/05/1906
Chaves Nogales, un demócrata no sectario, se exilió en 1937 a París. Cuando entraron los nazis, en 1940, se fue a Londres, donde murió en 1944 de un cáncer de estómago. Escribió, en 1937, un libro sobre la Guerra civil, “A sangre y fuego“ en el que decía: “…yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos. Para un español quizá sea éste un lujo excesivo.”
Revista Estampa - 1935
Curiosamente he podido encontrar el mismo ambiente retratado por Barea y Chaves Nogales en un libro de ciencia ficción, “steampunk”, “Danza de tinieblas”, de Eduardo Vaquerizo. Esta novela es una ucronía en la que el Imperio Español se ha convertido en un imperio mundial y en 1927 se enfrenta, en una guerra interminable, al Imperio Turco en los campos de batalla de Flandes. El protagonista es un funcionario policial que investiga un crimen con ramificaciones en el poder político. La descripción de las miserias en los bajos fondos de Madrid coincide con el aura, entre decrépita y esperpéntica, de la España negra de los cuadros de Gutiérrez Solana.
Corrida de toros en Sepúlveda - José Gutiérrez Solana
Borges, en Otras Inquisiciones, hablando de Juan Crisóstomo Lafinur, escribió (el 23/12/1946): “Murió en el destierro; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir.”

sábado, 23 de febrero de 2019

Escenarios

Nunca he logrado entender del todo al multiforme Le Corbusier (1887-1965). Uno de los grandes arquitectos del siglo XX, un visionario del mundo moderno, un diseñador de ciudades imposibles e inhabitables. Su vida evolucionó al unísono de las modas estéticas vigentes en su época.
Charles-Eduard Jeanneret Gris - Le Corbusier
Charles Jenks, en su (controvertido) ensayo “Modern Movements in Architecture” (1972) hace un retrato muy completo sobre el arquitecto y su obra. Lo describe diciendo: “Las fotografías de Le Corbusier suelen mostrar una mirada fría, de otro mundo, tras la pantalla de gafas gruesas y montura negra. Su rostro era siempre intenso, inflexible y, a veces, extremadamente trágico. Así son también sus edificios.”
Ludwig Mies van der Rohe y Le Corbusier (sonriendo hacia la cámara) - Proyecto "Wissenhofsiedlung" en Stuttgart, 1927. Se trataba de la construcción de viviendas para el Ayuntamiento de Stuttgart, pero inicialmente funcionó como una exposición de arquitectura moderna con diversos arquitectos realizando cada uno de ellos un edificio.
Le Corbusier nacido en La Chaux-de-Fonds (Suiza) trabajó en los estudios de Auguste Perret y  de Peter Behrens; en este último  coincidió con Mies van der Rohe y Gropius. Participó en todos los avatares del Racionalismo; definió la vivienda como “La machine à habiter“. Impulsó los CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna). La Ville Savoye (1929) es el ejemplo ideal de racionalismo y adaptación al mundo del automóvil y de las nuevas técnicas de construcción.
Villa Saboya (Poissy, afueras de Paris) - 1929
Entre 1947 y 1952 construye en Marsella l’Unité d’Habitation; un edificio con 337 apartamentos, tiendas y diferentes equipamientos, prácticamente autosuficiente. Se trata de un manifiesto, de la expresión de sus eternos trabajos de planificación urbanística. Se integra en la idea de la “Ville Radieuse”, ciudad planificada con grandiosos espacios verdes entre enormes bloques de viviendas y permitiendo el transporte fluido. Como todas las utopías urbanísticas (empezando por las del siglo XVIII) terminaba siendo inhabitable a escala humana.
Unité d'Habitation - 1947-1952.  Marsella 
Entre 1950 y 1955 da un giro radical, construye Notre Dame du Haut en Ronchamp. Utiliza, como dice Jenks, “curvas secundarias y ameboides irrumpiendo y dominando la geometría primaria y ortogonal”. Realiza una obra casi mística, crea un espacio y un juego de luces y sombras que inducen a la meditación. Aparentemente rompe con el racionalismo. Sin embargo subyacen elementos del mismo lenguaje. 
Capilla de Notre Dame du Haut 1950-1955 . Ronchamp
Le Corbusier se pasó toda su vida produciendo y planeando esquemas urbanos. En 1951 le llegó el encargo perfecto, el Gobierno de la India le encomendó la planificación de Chandigarh, la capital del Punjab. Se trataba de un asunto político, la puesta en escena de la nueva India independiente. Había que crear un objeto urbanístico que oponer al construido por el arquitecto Edwin Lutyens en Nueva Delhi para el Raj británico a fines de los años 1920.
Palacio de la Asamblea -  Chandigarh
Los edificios más notables de Chandigarh, el Tribunal Supremo y el edifcio de la Asamblea recogen lo más característico de sus dos épocas, líneas rectas y curvas armonizadas. Citando de nuevo a Jenks, “Le Corbusier ha originado aquí el tipo de espacio interior que ha ocupado a los arquitectos desde la época de Egipto y las vastas salas hipóstilas de Karnak“. 
Corte Suprema - Chandigarh
En octubre de 1974 Robert Venturi y Denise Scott Brown, inevitables debeladores del Movimiento Moderno,  presentaron, en un Simposio organizado en Berlín, una comunicación que acababa diciendo: “Hoy, ya no definimos una casa como una máquina para vivir, sino que podemos definir la arquitectura como un refugio decorado”. A pesar de este corrosivo comentario Venturi consideraba que Le Corbusier había aportado una mirada fresca sobre las teorías arquitectónicas.

sábado, 26 de enero de 2019

Paradigmas culturales

Der Spiegel publicó el 31 de mayo de 1976 una entrevista que su editor, Rudolf Augstein, había hecho el 23 de septiembre de 1966 a Martin Heidegger. El filósofo impuso como condición que se publicara después de su muerte. La entrevista tiene dos partes claramente diferenciadas. En la primera Heidegger apunta un conjunto de torpes justificaciones sobre su relación con el nazismo. En la segunda, tal y como indica Ramón Rodríguez en la publicación (de la entrevista) en español que hizo la Revista de Occidente, en su número de diciembre de 1976, afirma en un tono “dramático y desesperanzado” que la técnica ha ganado la partida y que la filosofía está acabada, “su papel lo han tomado las ciencias y su puesto es ocupado por la cibernética“
Martin Heidegger (izda.) y Rudolf Augstein (dcha.) - 1966
En paralelo, Charles Percy Snow (1905-1980), físico y novelista inglés, en una conferencia que dio el 7 de mayo de 1959, formulando la existencia de dos culturas, la literario-artística y la científica, afirmó que se habían convertido en compartimentos estancos demasiado separados. Defendiendo la cultura científica dijo que tan importante era conocer la Segunda Ley de la Termodinámica como leer a Shakespeare. Subyacía en sus afirmaciones la idea de que la cultura literario-artística, por su imprecisión, era incapaz de analizar el mundo.
C.P. Snow - 1969  N.Y.Times
John Brockman, siguiendo la estela de Snow, publicó en 1995 un libro, La tercera Cultura (The Third Culture: beyond the scientific revolution). Brockman calificó a los intelectuales de letras “cada vez más reaccionarios y, con harta frecuencia, arrogante y tercamente ignorantes de muchos de los logros de nuestro tiempo”.
Caricatura de Bob Row (Roberto Anibal Bobrow)
A su vez, Susan Sontag había publicado en 1965, en “Contra la interpretación y otros ensayos”, una reflexión muy acertada sobre esta polémica. En primer lugar dijo que se parte de una premisa equivocada: que la ciencia y la tecnologia cambian y las artes se mantienen estáticas. Apunta que se está produciendo un nuevo tipo de sensibilidad, producto de las comodidades materiales, la velocidad, la movilidad y la reproducción en masa de objetos de arte. 
Susan Sontag
Decía Sontag: “Puede afirmarse que el hombre occidental está siendo sometido a una anestesia sensorial masiva (la racionalización burocrática de Max Weber) al menos desde la Revolución industrial, y que el arte moderno ha funcionado como una especie de terapia de choque para, a un tiempo, confundir y abrir nuestros sentidos”.
Ortega y Gasset, en “La deshumanización del arte” (citado por Sontag en el ensayo) a su vez dice: “si el arte estuviera para redimir al hombre, sólo podría hacerlo salvándole de la seriedad de la vida y restituyéndole a una inesperada adolescencia”.
José Ortega y Gasset -1950
La nueva sensibilidad (Sontag dixit) exigiría menos contenido en el arte y estaría más abierta a la forma y el estilo, sería menos snob y menos moralista. La distinción entre alta y baja cultura se desdibuja. No por ello deja de ser seria, las máquinas, la física y las matemáticas se analizan con la misma fruición que una pintura, un comic, una película o la música popular.
La propia Sontag, treinta años más tarde (en 1996), matizaría sus tesis al decir que “la socavación de los criterios de seriedad casi ha concluido con la ascendencia de una cultura cuyos valores más inteligibles, más persuasivos se extraen de las industrias del espectáculo”. Lo que en un momento resulta oportuno y necesario, más tarde deviene conflictivo. Ya lo decía Borges en Los teólogos (El Aleph): “Lo que ladran ahora los heresiarcas para confusión de la fe, lo dijo en este siglo un varón doctísimo, con más ligereza que culpa“.