#Label1 { font-family: Tahoma; font-size:50px; }

domingo, 3 de diciembre de 2017

Mau-mauando al parachoques


“El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de ron”. Este fue el delirante título de la primera obra (1965) de Tom Wolfe publicada en España por Tusquets en 1972. Se trataba de un conjunto de artículos periodísticos que, junto a los de otros autores norteamericanos, inauguraron lo que se dio en llamar “nuevo periodismo”.
Tom Wolfe - 1996
Más tarde se publico “La izquierda exquisita & mau-mauando al parachoques” (escrito en 1970). Los artículos son fantásticos; todavía preparo los canapés de roquefort con nueces que adoraban los “Panteras negras” invitados por la “izquierda exquisita” neoyorquina (Leonard Berstein) para proporcionar escalofríos a sus invitados. O recuerdo la alucinante escena de parados californianos, incluyendo enormes samoanos con bastones, mau-mauando al  funcionario federal encargado de gestionar ayudas laborales.
The connoisseur - Norman Rockwell - 1961
En 1975 Wolfe se empezó a meter con el arte moderno y con la (a su juicio) nefasta influencia de la Bauhaus en la arquitectura. Siempre ha sido un escritor polémico y polemista. En 1979 publicó Lo que hay que tener (The Right Stuff), se trata de una narración documental a caballo entre la novela y el periodismo en la que cuenta la carrera ruso-norteamericana por el control del espacio. En concreto el Proyecto Mercury, que antecedió al Proyecto Apolo.
Astronautas Proyecto Mercury - 20/01/1961
Este libro también tiene sus momentos: el vicepresidente Johnson, despotricando, teniendo que esperar en un automóvil a que lo recibiera la esposa de John Glenn y la memorable barbacoa que ofrece Texas a los astronautas, en el Sam Houston Coliseum de Houston con el aire acondicionado a la máxima potencia y las nubes de vapor de las barbacoas ascendiendo hasta el techo.
Manifestación contra la guerra de Vietnam - Warren K. Leffler . 19/01/1968 - Library of Congress
En 1987 publicó su primera auténtica novela, La hoguera de las vanidades, sobre un broker de Wall Street en la burbuja de bonos de mediados de los años 1980; era una crónica tan minuciosa que al describir los objetos indicaba su precio en dólares. Tom Wolfe ha soñado ser el Charles Dickens de su mundo; no sé si lo habrá conseguido. Desde luego es el gran cronista del imperio en la época en que la guerra de Vietnam destruyó la autocomplacencia.

jueves, 12 de octubre de 2017

Fuerza de color

Recientemente he visto una película realizada en 2003, “Lejos del cielo” (Far from Heaven). La película, dirigida por Todd Haynes contaba una historia que se desarrollaba en la Norteamérica suburbana de 1957, en Hartford (Connecticut); la vida de un matrimonio aparentemente convencional pero en la que se entremezcla la homosexualidad, el racismo de la época y los cambios en la vida de una mujer magistralmente interpretada por Julianne Moore. La productora de la película es una compañera de estudios del director, Christine Vachon.
Julianne Moore y Dennis Quaid -  "Lejos del cielo" - 2003
La película está estructurada a la manera de los melodramas de Douglas Sirk, realizados sobre todo en los años 1950. Vistas con perspectiva las películas de Sirk, narrando vidas normales y tragedias cotidianas, resultan ser auténticas muestras antropológicas de su época. Mediante una puesta en escena minimalista, y huyendo de la grandilocuencia, logran mostrarnos la trastienda del “sueño americano”.
"Sólo el cielo lo sabe" - Douglas Sirk - 1955
Curiosamente, Christine Vachon es hija de John Vachon (1914-1975), fotógrafo profesional, que trabajó para la Farm Security Administration (FSA) en los años 1930, y más tarde para la Oficina de Guerra, y las revistas Life y Look.
San Augustine County, Texas - abril 1943 - John Vachon - Library of Congress
John Vachon, como toda la generación de fotógrafos norteamericanos fraguada en los trabajos para las Agencias gubernamentales, gozó de libertad creativa y sus trabajos nos muestran una imagen de personas reales, muy alejada de los convencionalismos.
Lincoln, Nebraska - 1942 - John Vachon - Library of Congress
Estos fotógrafos fueron pioneros en la utilización de las primeras películas  en color, en escala comercial, las míticas Kodachrome, aparecidas en 1935. Los colores son característicos, ligeramente saturados. El estilo que imprimen a las imágenes es el correspondiente a los años 1940 y 1950 e impregna todos los productos de esa época, las películas, las fotografías e, incluso, los dibujos. El Kodachrome se convierte en el estilo del “American way of life”.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Hybris

Hannah Arendt identificaba, en “Los orígenes del totalitarismo”, los dos casos en que sendos Estados se convirtieron en totalitarios, el Tercer Reich y la Unión Soviética de Stalin. La característica que convertía un régimen autoritario, o dictatorial, en totalitario estaba ligada a la intervención en la vida cotidiana; al hecho de que no hubiera en la actividad humana algún aspecto que se escapara al control por parte del Estado.
Hannah Arendt - 1935 - París
El mecanismo por el que ambos sistemas, el nazi y el estalinista llegaron a dicho control es muy diferente; es consecuencia del tipo de sociedad previa sobre el que operaban. La Alemania de los años 1930 era una sociedad avanzada, sofisticada, y compuesta por ciudadanos con intereses muy diferentes. La soviética, en cambio, era una sociedad en la que la estructura era mucho menos compleja.
Los nazis se basaron en el “control social”, un mecanismo indirecto. Utilizaron a los jóvenes, a las nuevas generaciones, a los que se aduló y se dio el poder de la denuncia. Las Juventudes Hitlerianas denunciaban a profesores y se convirtieron, en el ámbito familiar, en los abanderados de la “nueva era”.
Fotograma de Cabaret - Bob Fosse 1972
A su vez, los miembros del Partido y las SA denunciaban a comerciantes, simpatizantes con los judíos y cualquier desviación del gran objetivo: La limpieza étnica y la supremacía de la raza alemana. La ferocidad con que se llevó a cabo se sustentaba, en última instancia, en el poder de la policía política, la Gestapo, y la existencia de cárceles, campos, palizas y asesinatos al margen de todo control jurídico.
Por su lado, en el régimen estalinista el núcleo del poder se basaba en el terror puro; nadie estaba a salvo. Al contrario, el terror se ejercía de forma indiscriminada; no era posible cumplir con las normas y estar tranquilo. El Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) actuaba con total arbitrariedad, mediante juicios amañados, en los que se exigían confesiones de los acusados, asesinatos y envío a los campos siberianos (GULAG) de millones de personas.
Ambos sistemas utilizaron con extrema habilidad la propaganda y las nuevas tecnologías. Se basaron en las doctrinas del darwinismo social para conseguir la mejora de la raza aria y la conquista del paraíso del proletariado. En última instancia son el resultado del desmedido orgullo que propiciaron los avances científicos de fines del siglo XIX y principios del XX. El orgullo que hace que los hombres se sientan superiores a los dioses, que los antiguos griegos consideraban sacrílego y conocían como “hybris”; transgresión  a la que se refería Churchill respecto al nazismo. Su castigo lo determina el antiguo proverbio: “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”.

domingo, 20 de agosto de 2017

Cruzando ríos

“El 15 de mayo de 1796 entró en Milán el general Bonaparte al frente de aquel ejército joven que acababa de pasar el puente de Lodi y de enterar al mundo de que, al cabo de tantos siglos, César y Alejandro tenían un sucesor.” Con esta rotundidad comenzaba Stendhal “La cartuja de Parma”, publicada en  1839.
Los triunfos militares de Napoleón están íntimamente ligados a su capacidad de planificación, la utilización del Estado Mayor y la artillería móvil. La imagen más característica de las guerras napoleónicas es un armón de artillería con un tiro de caballos.
Captura de batería francesa por el 52º Regimiento, Batalla de Waterloo - 1896 - Ernest Crofts
Pocos años antes, en la noche del 25 de diciembre de 1776, George Washington cruzaba el río Delaware. Al día siguiente derrotó en la batalla de Trenton a los mercenarios hessianos; fue la prueba de que el ejército continental podía vencer a fuerzas regulares. Washington fue muy hábil en la gestión, su gran capacidad de organización suplía sus carencias militares.
Washington cruzando el Delaware - 1851 - Emanuel Gottlieb Leutze
Washington y Napoleón construyeron el mundo moderno. Los norteamericanos instauraron la república de “hombres libres” y Napoleón consolidó el fin del Antiguo Régimen. Como siempre, el precio fue alto; en las guerras napoleónicas el número de muertos estimado oscila entre tres y seis millones de personas.
Napoleón y su plana de generales en Egipto - 1867 - Jean-Léon Gérôme
Julio César, el antecesor de Napoleón citado por Stendhal, cruzó el Rubicón en la mañana del 11 de enero del año 49 A.C. Cuenta Suetonio, en “Las vidas de los doce Césares” (121 D.C.): “Cuando alcanzó a sus cohortes junto al río Rubicón, que era el límite de su provincia, se detuvo un poco y, reflexionando sobre la magnitud de la empresa que proyectaba, se volvió a sus acompañantes y dijo: «Todavía ahora podemos retroceder, pero si cruzamos este pequeño puente, todo tendrá que resolverse por la fuerza de las armas»”.
Vercingetórix entrega sus armas a Julio César - 1899 - Lionel Royer
Más tarde, César alegó que se había visto obligado a librar una guerra civil para defender su dignitas: su reputación. Desde su juventud había estado convencido de su superioridad. Adrian Goldsworthy en su biografía sobre Julio Cesar dice que era orgulloso y presumido y añade “Tal vez, como Napoleón, estaba tan fascinado por su propio personaje que eso le ayudó a embelesar a otros”.

domingo, 6 de agosto de 2017

Contando ovejas

Denise Schmandt-Besserat, arqueóloga, en un artículo publicado en noviembre de 1978 por Investigación y Ciencia, describía como se gestó la invención de la escritura. Apuntó hipótesis nuevas que cambiaron completamente las ideas que hasta entonces habían prevalecido.
Denise Schmandt-Besserat - 26/06/2006 (Flikr)
Las excavaciones en Uruk, por alemanes en 1929 y 1930, así como en Nuzi (Irak), por norteamericanos también en los años 1920, revelaron la existencia de tablillas de arcilla cocida huecas, en forma de huevo, a las que Pierre Amiet, llamó en latín “bulla”.
La antigüedad de estas bullae se remontaría al 6.000 A.C. Su finalidad era contener pellas de arcilla cocida modeladas en diversas formas geométricas: esferas, cilindros, conos y tetraedros.
Schmandt Besserat descubrió que en todo Oriente Medio, desde Turquía a Pakistan y desde el Cáucaso hasta Jartum, se encontraron esas piezas de arcilla, que llamó “token” (símbolo). Se dataron desde el 9.000 A.C. y su aparición coincidiría con la transición de las culturas de pastores recolectores a las culturas sedentarias, que se produjeron por el agotamiento de la caza a causa del aumento de población.
Estos token, de confección costosa, se habían interpretado como objetos religiosos, piezas de juego o amuletos. Sin embargo tenían una finalidad diferente, identificar bienes. El almacenamiento de alimentos se volvió crucial y provocó la necesidad de identificar los cupos de aportación de cada individuo o grupo. Cada tipo de token representaba una oveja, una cantidad de cereal, una vasija de aceite, etc. Los token se almacenaban dentro de las bullae.
La  urbanización aceleró el proceso. Las bullae servían también para los intercambios comerciales, se marcaban con los sellos de comprador y vendedor; esto hizo surgir un problema, si se marcaban no podían ser destruidas para comprobar el interior. La solución fue marcar en el exterior los propios token. Se encontró una bulla que contenía seis fichas ovoides con surcos; cada una de las seis fichas había sido presionada contra la superficie de la bulla. Se terminaron abandonando los token y quedaron las tablillas donde se inscribían las incisiones que hubieran correspondido a cada símbolo. Curiosamente las tablillas de arcilla continuaron, por inercia, manteniendo una forma curva y no plana.
Tableta sumeria - 3.200 A.C.
Al principio se trató de un sistema de memoria artificial que permitía que los símbolos representaran lo mismo para personas que hablaban idiomas diferentes. Poco a poco los símbolos fueron adquiriendo significados abstractos relacionados seguramente con los fonemas implicados en el nombre de cada cosa. El proceso duró miles de años. Lo realmente fascinante es que la escritura no nació como una interpretación ideográfica de los objetos sino que su origen sería mucho más prosaico; la contabilidad precedió al pensamiento abstracto.

lunes, 24 de julio de 2017

El elemento 109

La revista Investigación y Ciencia en marzo de 1998 publicó un artículo sobre Lise Meitner. Meitner nació en Viena, en una familia judía convertida al cristianismo, en 1878. Se doctoró en física en la Universidad de Viena en 1907. Tuvo como profesor a Ludwig Boltzmann, experto en termodinámica y autor de la expresión matemática de la entropía (S=k.log W).
Lise Meitner
Desde 1917 fue profesora de física en el Instituto Kaiser Wilhelm y en la Universidad de Berlín. Trabajó con el  profesor Otto Hahn, que llevaba la sección de radioquímica, y juntos descubrieron en 1918 el Protactinio, elemento 91 de la tabla periódica anterior al uranio (92). A principio de los años 1930 se interesó por los experimentos de Enrico Fermi, en Roma, que, bombardeando con neutrones diversos elementos, descubrió que cuando se trataba del uranio se producían emisiones beta, cuyas características correspondían a elementos transuránicos (en la tabla periódica).
Enrico Fermi
En 1937 Meitner publica un artículo en el que cuestiona el modelo nuclear imperante en su época; estaba a punto de identificar el modelo de fisión nuclear. En octubre de 1938 huye de Alemania y se instala en Estocolmo. Mantiene correspondencia  con Hahn y se entrevista, en secreto, con él en Copenhage el 13 de noviembre; en la discusión que mantienen Meitner defiende que, en los experimentos que se están practicando, no se obtienen isótopos de uranio sino que el proceso tiene otros resultados.
Lise Meitner y Otto Hahn
En enero de 1939 Hahn publica en una revista alemana un articulo sobre la fisión nuclear y Meitner y su sobrino Frisch, también físico, lo hacen pocas semanas después en la revista Nature. Para los no iniciados “parecía que los químicos habían descubierto la fisión y los físicos se habían limitado a dotarla de un bastidor teórico.” Hahn no se portó con honradez.
Laboratorio Nacional de Oak Ridge - Tennessee - 1943
Hahn recibió en 1944 el premio Nobel de Química y, después de la guerra, fue en Alemania una figura nacional, entre otras razones, por no haber construido la bomba atómica para los nazis.
Lise Meitner, Otto Hahn (c.) y el Presidente de la RFA Heinrich Lübke (d.)
Lise Meitner era un persona introvertida que detestaba la publicidad. En 1960 se fue a Cambridge donde murió  en 1968, a punto de cumplir los 90 años. Ironías de la Historia, en 1997 se decidió dar su nombre al elemento de la tabla periódica 109, el Meitnerio. Una venganza del destino.

sábado, 8 de julio de 2017

El anillo del nibelungo

Kenning (en plural es kenningar), en el nórdico antiguo, significa símbolo, el hecho de nombrar. Jorge Luis Borges en Historia de la Eternidad les dedica un capítulo y las describe calificándolas como metáforas en la poesía islandesa. Y cita un ejemplo extraído de la Saga de Grettir: “El héroe mató al hijo de Mak; Hubo tempestad de espadas y alimento de cuervos.” Dos metáforas de la batalla. Otros ejemplos: el mar es el camino de las velas, el dragón es el guardián del tesoro y el rey el señor de los anillos.
Edward Burne-Jones - Table Ronde -1890
El poeta ingles William Morris, arquitecto y diseñador textil, fue traductor y divulgador de las sagas y en su obra Sigurd the Volsung (1876) intercaló muchas kenningar. Fue amigo de John Ruskin, de Dante Gabriel Rosetti, Edward Burne-Jones y otros; formaban parte del movimiento de los prerrafaelistas. Se trató de un movimiento literario y estético algunas de cuyas muestras más características se relacionaban con una visión idealizada de la Edad Media.
Diseño para papel pintado - William Morris (circa 1875)
Borges en Literaturas Germánicas Medievales examina la Gesta de Beowulf, compuesta en el siglo VIII, en inglés antiguo y que fue traducida a principios del siglo XIX; también analiza las leyendas de los nibelungos, utilizadas por Wagner en su tetralogía de El anillo del nibelungo (Der ring des Nibelungen).
Castillo de Neuschwanstein - 1866 - Library of Congress
Obviamente de todas estas fuentes extrajo John Ronald Rielen Tolkien su material para escribir El Señor de los Anillos. Hasta tal punto llega que se podría comparar cada escena con su equivalente en las sagas y en las leyendas sajonas y germánicas. Por ejemplo, cuando muere Beowulf doce guerreros cabalgan alrededor del túmulo “y deploran su muerte, lloran al rey, repiten su elegía y celebran su nombre”. En el sepelio de Theoden, se le coloca en un túmulo, alrededor del cual giran los caballeros de Rohan entonando una loa al fallecido.
Ilustración de J.R.R. Tolkien para El Señor de los anillos.
El mismo Borges recuerda que en las leyendas de los Nibelungos Alberich, nibelungo, roba el oro del Rin a las ondinas que lo custodian, y forja con él el anillo del poder supremo, se vuelve orgulloso y tiránico y no cesa de humillar al resto de los Nibelungos. Tanto la reacción de Gollum. como la de Bilbo y Frodo, se ajustan a este patrón. Otro ejemplo, en las leyendas germánicas las espadas sacadas de las tumbas matan a los fantasmas; como cuando Meriadoc Brandigamo (Merry) mata con la espada de los túmulos al capitán de los espectros en las puertas de Gondor.
Pinturas sobre Lohengrin y el Santo Grial - Neuschwanstein - Library of Congress
Tolkien fue lexicógrafo y estudió las lenguas inglesas y nórdicas antiguas. Profesor en Oxford, elaboró el Hobbit y empezó a componer El señor de los anillos a fines de los años 1920; la publicación es de 1954 y 1955. Recelaba de la Revolución industrial y el maquinismo (representado por Mordor) y añoraba, en términos del nacionalismo inglés de su época, un pasado legendario, mítico, idílico, y perdido a causa del progreso.

sábado, 24 de junio de 2017

Forma, función y errores de cálculo

En el número de noviembre de 2000 de la revista Investigación y Ciencia el ingeniero Robert Silman analizaba los problemas estructurales de la Casa de la Cascada, diseñada por Frank Lloyd Wright (1867-1959) en septiembre de 1935 y construida entre 1936 y 1939 para Edgar Kaufmann, dueño de unos grandes almacenes en Pittsburgh. La casa se encuentra en Bear Run (Pennsylvania).
Casa de la Cascada. Residencia Kaufmann
Los problemas que tuvo que solventar Robert Silman estaban relacionados con el hecho de que el hormigón del primer piso, al retirar el encofrado de madera, tuvo un desplazamiento hacia abajo de 44,5 milímetros; el problema se agravó con el segundo piso.
Casa de la Cascada - Residencia Kaufmann
El boceto original se había confeccionado a toda prisa, en dos horas, mientras Kaufmann, harto de retrasos en el encargo, se dirigía en automóvil al taller de Wright en Taliesin (Wisconsin). Wright se negó a realizar modificaciones y la casa arrastró problemas desde su construcción. A partir de 1995 el edificio pertenece, por donación del hijo de Kaufmann, al Estado de Pennsylvania que ha efectuado numerosas obras de restauración que siempre terminan resultando insuficientes.
Johnson Wax . Racine, Wisconsin. Carol M. Highsmith - Library of Congress
Otro edificio emblemático, la sede de la Johnson Wax en Racine, Wisconsin, concluido en 1939, tuvo también problemas. En concreto las columnas de la gran sala de oficinas, hubo que probar su capacidad de resistencia; las juntas de las claraboyas tuvieron que ser sustituidas y encima las sillas diseñadas por Wrigth para los empleados, que tenían tres patas, se mostraron francamente inestables.
Johnson Wax . Racine, Wisconsin. Carol M. Highsmith - Library of Congress
Respecto a su último proyecto, el museo Guggenheim, terminado en 1959,  se generó mucha controversia, que aún continúa, sobre el hecho de que la inclinación de las rampas no fuera lo más adecuado para la exposición de pinturas; además también requiere constantes reparaciones de grietas en el hormigón.
Guggenheim Museum  New York- Gottscho-Schleisner  Photo - 12/11/1957 - Library of Congress   
Todos estos detalles, los clientes, las peripecias de la construcción y cómo se terminan utilizando los edificios, son muy importantes. La historiografía moderna, nacida en la década de 1980, está volviendo a analizar los hechos históricos sin apriorismos; es decir, sin intentar integrarlos en modelos previos. Por ejemplo, se está cuestionando una visión rígida del Movimiento Moderno en arquitectura. La idiosincrasia de cada arquitecto cuenta y ya no se pasa de puntillas sobre algunos aspectos que cuestionaban una presentación estilística perfecta. Como en toda actividad humana hay luces y sombras.

sábado, 10 de junio de 2017

Cuando los mundos chocan

En el verano de 1882 Yamakawa Sutematsu pronunció un discurso de despedida, como delegada de su clase, en Poughkeepsie (Nueva York), en la sede del Vassar College. Era la primera mujer japonesa en graduarse en una universidad occidental. Así lo cuenta la historiadora Eri Hotta en su magnífico libro Japón 1941, publicado por Galaxia Gutenberg en 2015.
Yamakawa Sutematsu - Vassar College
Yamakawa Sutematsu era una de las elegidas para formar parte de la Misión Iwakura; una misión diplomática japonesa que tuvo como finalidad colaborar en la modernización del Japón. En este caso se trataba de llevar a jóvenes a estudiar a las más prestigiosas universidades occidentales.
Principe Iwakura Tomomi - Organizador de la Embajada Iwakura - Library of Congress
Todo ello se integra en la cadena de acontecimientos que se inicia con la llegada, en 1853, del Comodoro Perry, de los Estados Unidos, que conmina al Shogunato Tokugawa a la apertura comercial del Japón. Los Tokugawa, que gobernaban desde principios del siglo XVII, intentaron mantener los resortes del poder pero una rebelión de algunos clanes feudales (daimios), entre ellos Satsuma y Choshu, que apoyaron la restauración imperial, provocó la Guerra Boshin (1868-1869); ésta fue ganada por los partidarios imperiales. A partir de ese momento Japón, gobernado por un conjunto de oligarcas, comienza un imparable proceso de modernización.
El último shogun - Tokugawa Yoshinobu
Yamakawa Sutematsu, que perteneció a una familia partidaria de los Tokugawa, dentro del daimio de Aizu, luchó, a la edad de 8 años, en la defensa del castillo del clan, cubriendo con colchones los proyectiles que no habían estallado. Estos proyectiles habían sido lanzados por un batallón Satsuma dirigido por su futuro esposo Oyama Iwao; el cual terminó siendo uno de los oligarcas de la era Meiji.
Oyama Iwao - 6 de junio de 1904 -Col.privada
En Hotta, en su análisis de las causas que contribuyeron al ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, indica que estas causas son múltiples, complejas y, algunas de ellas, lejanas en el tiempo. El mismo año (1882) en que se gradúa Yamakawa Sutematsu se promulga el Edicto Imperial a Soldados y Marineros, se trataba de un código de conducta militar que vinculaba al Ejército y la Marina directamente al Emperador, no al gobierno. La Constitución Meiji, promulgada en 1890, no aclaró nada al respecto; esto permitió que los militares se convirtieran en depositarios de las esencias del Japón, y evolucionaran hacia un nacionalismo radical.
Funeral Oyama Iwao - 1916 - Yamakawa Sutematsu con sus hijos - Library of Congress
Lawrence Freedman en Estrategia (2016) comenta, citando a Marx y a Tolstoi, que los acontecimientos históricos se producen como consecuencia de un conjunto de respuestas individuales de mucha gente a sus circunstancias, en un sentido que no puede predecirse ni manipularse. En el análisis histórico no podemos más que seguir elaborando incesantemente hipótesis que van cambiando con el descubrimiento de hechos nuevos o con la relectura de los que ya teníamos.

sábado, 27 de mayo de 2017

Café y magdalena

Sarah Bakewell publicó en 2016 “En el café de los existencialistas”. Se trata de un ensayo biográfico muy bien estructurado, y a veces divertido, en el que repasa a los filósofos existencialistas y a sus antecesores.
Edmund Husserl es uno de éstos; presentó por primera vez la fenomenología en “Investigaciones lógicas” (1900). Propone acceder a la subjetividad intentando despojar la mirada de manipulación alguna; ver los fenómenos en sí mismos, limpios y desnudos.
Edmund Husserl - Wikipedia
Marcel Proust publica entre 1913 y 1927 “En busca del tiempo perdido”. Proust nos cuenta sus peripecias y cómo las vive. Siempre me ha parecido un viaje al interior, a la mirada que tenemos sobre lo que nos rodea y las sensaciones que esto nos produce. Intenta recrear la mirada original, la de la infancia, la mirada no contaminada.
Marcel Proust (izq.) con su madre Jeanne y su hermano Robert  -1896 - Bibliothèque nationale de France
James Joyce publica “Ulises” el 2 de febrero de 1922. También es un relato íntimo, si cabe todavía más agudizado, se trata de un monólogo interior, una corriente de la conciencia, casi una escritura automática; ese automatismo está obviamente relacionado con la ausencia de prejuicios. Tal vez Joyce es más existencialista que el intimista Proust. Treinta años después de leerlos me resulta más cercano Joyce que Proust, tal vez menos moroso.
Nora Barnacle, James Joyce y su abogado el día de su boda, 4 de julio de 1931 - Londres - State University New York
Jean Paul Sartre culmina estas visiones de la condición humana: “La existencia precede a la esencia”. Solamente somos, en tanto en cuanto, estando en marcha, ejercemos nuestra libertad. La identidad personal tendría entonces un carácter instrumental, “el ego es una ficción de la conciencia“ (Pablo A.J. Brescia).
Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir
Sin embargo, la identidad personal, la conciencia, no existiría solamente para interpretar la realidad sino también para encontrar la verdad oculta en los objetos. Para ello es necesario el pensamiento abstracto. Y, el pensamiento abstracto, nació, sobre todo, con la invención del alfabeto (la escritura). El relato que nos contamos a nosotros mismos es el germen del ego, de la conciencia individual.

sábado, 13 de mayo de 2017

El Gran Juego

Rudyard Kiplig publicó “Kim” en 1901. Se trata de una magnífica novela de aventuras y de propaganda política. El núcleo de la trama gira alrededor del “Gran Juego”; la pugna que llevaron a cabo el Imperio Británico y el Ruso desde la mitad del siglo XIX hasta, prácticamente, la Segunda Guerra Mundial. El objetivo era el control del corazón del mundo, en la afortunada expresión del historiador Peter Frankopan: la zona que comprende Asia Central y el Oriente Medio hasta la India.
Rudyard Kipling - Library of Congress
La segunda guerra del Afganistán (1878-1880), fue uno de los episodios de esa larga lucha. Curiosamente en ella participa John Watson, el ayudante de Sherlock Holmes. Al ganarla los británicos se hicieron con el control de la zona en un momento de expansión de los rusos en el Asia Central. Otra casualidad, Miguel Strogoff de Julio Verne se publica en 1876.
Yaqub Khan y Sir Pierre Cavagnari -26/05/1879 - Gandamak (Afganistán) - Wikipedia
En 1904 comenzó la guerra ruso japonesa con el ataque japonés a la fortaleza rusa de Port Arthur, al sur de Manchuria, en el Mar Amarillo. La guerra se desarrolló a favor de los japoneses y culminó con la derrota rusa en la batalla naval de Tsushima. Los japoneses habían suscrito con los británicos un tratado de alianza en 1902. Por ello al Almirante Rozhestvensky, derrotado en Tsushima, se le negó el aprovisionamiento en bases británicas durante su azaroso viaje desde el Báltico al Lejano Oriente.
Tropas japonesas en Port Arthur - 1905 - Library of Congress
El siguiente episodio se plasma en la creación en 1909 de la Anglo-Persian Oil Company (la futura BP). Poco antes de la Primera Guerra Mundial el Almirantazgo británico, dirigido por Winston Churchill y Lord Fisher, se hizo con el control de la compañía que resultaba ser crucial para que los nuevos buques de guerra no dependieran de fuentes de suministro externas, en concreto norteamericanas (Standard Oil) y holandesas (Royal Dutch Shell).
Winston Churchill, Primer Lord del Almirantazgo - 1911
La primera Guerra Mundial no fue solamente una lucha contra Alemania, el Imperio Austro-húngaro y el Imperio Turco. Para los británicos era un asunto crucial el Oriente Medio. De hecho se frotaron las manos con la Revolución soviética, pensando que el caos subsiguiente debilitaría la amenaza rusa. Después de la guerra crearon un país artificial, Irak, sustituyeron al Sha apoyando al militar Reza Jan, y fomentaron, en la década de 1920, la instalación de judíos en Palestina. La cuestión era proteger los pozos petrolíferos persas y el oleoducto que llegaba hasta Haifa.
Rey Feisal de Irak (iz.) y su hermano el Rey Abdullah de Transjordania (der.) - Jerusalén 1933- Library of Congress
El Imperio británico desapareció, le terminó pasando el testigo a la CIA con el golpe contra Mossadeq en Irán en 1953; pero el Gran Juego continúa. Tal y como uno de los personajes de la novela de Kipling, Harry Chunder Mookherjee, le dice a Kim O‘Hara: “Cuando todo el mundo haya muerto terminará el Gran Juego. No antes.”