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sábado, 4 de febrero de 2017

El viento del sol


En 2016 hubo una noticia interesante en el ámbito de la navegación espacial. Un grupo de físicos de la Universidad de California en Santa Bárbara investiga sobre la posibilidad de utilizar la propulsión fotónica, es decir que los fotones emitidos por un laser golpearan una nave (en principio pequeña) de tal manera que el empuje generado permitiera a dicha nave alcanzar altas velocidades; recordemos que en el espacio no hay rozamiento que frene los objetos en movimiento.

La ciencia-ficción está manejando esta posibilidad desde hace mucho tiempo. Arthur C. Clarke escribió en 1972 un cuento titulado "El viento del sol" en el que imaginaba una regata de naves espaciales cuyo sistema de impulsión consistía en enormes velas (de kilómetros cuadrados de superficie) que recogían los fotones emitidos por el sol y aprovechaban su energía cinética.

En 1975 se publicó "La paja en el ojo de Dios" (The mote in God's eye), una novela escrita por Larry Niven y Jerry Pournelle. En el relato la humanidad contactaba con una civilización alienígena que había construido una nave (con una vela) impulsada por fotones emitidos por un enorme láser instalado en un planeta y que permitía a la nave realizar una travesía interestelar. La novela tenía además un interés especial por tratar el contacto entre dos civilizaciones profundamente extrañas  y la forma en que terminaban relacionándose.

Más tarde, en 1992, David Weber comenzó una serie de novelas ambientadas en un futuro no muy lejano (a dos milenios) en el que la heroína, Honor Harrington, es una oficial naval en guerras entre sistemas estelares habitados por la humanidad. Hay referencias explícitas al ámbito de las guerras napoleónicas y a las novelas de C.S.Forester sobre Horatio Hornblower.

En estas novelas se hace referencia al sistema de impulsión de las naves espaciales, las velas Warshawski. Dicho sistema consistiría en la creación por la nave de campos magnéticos que funcionaran como velas que, a su vez, recogieran olas gravitacionales. Es decir, que el impulso se lograra mediante los gravitones al golpear las velas. Los gravitones son el vehículo (el bosón) mediante el que se manifestaría la fuerza de la gravedad.

Al final, nunca sabemos qué impulsa la investigación, si su propia dinámica interna o la imaginación novelada, si la ciencia o la filosofía.

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