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sábado, 24 de diciembre de 2016

Harald Sigurdsson, Hardrada

Jorge Luis Borges, en varias ocasiones y de diferente forma, cuenta la siguiente anécdota: 
Para enseñanza de futuras generaciones, el historiador y polígrafo Snorri Sturluson, en su finca de Borgarfjord, escribía la última empresa del famoso rey Harald Sigurdarson, llamado el Implacable (Hardrada), que antes había militado en Bizancio, en Italia y en África. Tostig, hermano del rey sajón de Inglaterra, Harold Hijo de Godwin, codiciaba el poder y había conseguido el apoyo de Harald Sigurdarson. Con un ejército noruego desembarcaron en la costa oriental y rindieron el castillo de Jorvik (York). Al sur de Jorvik los enfrentó el ejército sajón. Declarados los hechos anteriores, el texto de Snorri prosigue:
“Veinte jinetes se allegaron a las filas del invasor; los hombres, y también los caballos, estaban revestidos de hierro. Uno de los jinetes gritó:
—¿Está aquí el conde Tostig?
—No niego estar aquí —dijo el conde.
—Si verdaderamente eres Tostig —dijo el jinete— vengo a decirte que tu hermano te ofrece su perdón y una tercera parte del reino.
—Si acepto —dijo Tostig— ¿qué dará al rey Harald Sigurdarson?
—No se ha olvidado de él —contestó el jinete—. Le dará seis pies de tierra inglesa y, ya que es tan alto, uno más.
—Entonces —dijo Tostig— dile a tu rey que pelearemos hasta morir.
Los jinetes se fueron. Harald Sigurdarson preguntó, pensativo:
—¿Quién era ese caballero que habló tan bien?
Harold Hijo de Godwin.”
Este Harold es el del tapiz de Bayeux y la batalla descrita es la de Stamford Bridge que ocurrió el 25 de septiembre de 1066. 
Un mes más tarde, el 14 de octubre de 1066, Harold era derrotado y muerto por Guillermo el Conquistador, duque de Normandía, en la batalla de Hastings.
Muerte de Harold - Harold Rex interfectus est
El extraño sentido del humor revelado en la anécdota impregna las sagas escandinavas. El propio Borges, en Literaturas Germánicas Medievales, cuenta esta otra anécdota:
"Así, uno de los capítulos iniciales de la Saga de Njal reflere que Hallgerd la Hermosa obró una vez de un modo mezquino y que su señor, Gunnar de Hlítharendi, el más valiente y pacífico de los hombres, le dio una bofetada. Años después, los enemigos sitian su casa. Las puertas están  cerradas; la casa, silenciosa. Uno de los agresores trepa hasta el borde de una ventana y Gunnar lo hiere de un lanzazo.

-¿Está Gunnar en casa? -preguntan los compañeros.

-El, no sé; pero está su lanza -dice el herido, muere con esa broma en los labios."



Curiosamente el mismo tipo de chiste aparece en una película de Werner Herzog, Aguirre, la cólera de Dios (1972). Obviamente la ocurrencia no puede pertenecer a la mentalidad iracunda de Lope de Aguirre.


  

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